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20 sept 2020

La filosofía de Juan de Mairena.

El poeta Antonio Machado utilizó la figura de un heterónimo, Juan de Mairena, "un filósofo cortés, un poco poeta y un poco escéptico", para expresar en un tono irónico y alejado de la retórica sus valoraciones morales, estéticas y políticas. Algunas de sus reflexiones son una buena guía para la enseñanza de la filosofía:  

"Vosotros sabéis que yo no pretendo enseñaros nada, y que sólo me aplico a sacudir la inercia de vuestras almas, a arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento, a sembrar inquietudes, como se ha dicho muy razonablemente, y yo diría, mejor, a sembrar preocupaciones y prejuicios; quiero decir juicios y ocupaciones previos y antepuestos a toda ocupación zapatera y a todo juicio de pan llevar".

"Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo... Vosotros preguntad siempre, sin que os detenga siquiera el aparente absurdo de vuestras interrupciones. Veréis que el absurdo es casi siempre una especialidad de las respuestas".

"Procurad, sobre todo, que no se os muera la lengua viva, que es el gran peligro de las aulas. De escribir no se hable por ahora. Eso vendrá más tarde. Porque no todo merece fijarse en el papel. Ni es conveniente que pueda decirse de vosotros: Muchas ñoñeces dicen, pero ¡qué bien las redactan!".

"Por eso yo os aconsejo -¡oh dulces amigos!- el pensar alto, o profundo, según se mire. De la claridad no habéis de preocuparos, porque ella se os dará siempre por añadidura. Contra el sabido latín, yo os aconsejo el primun philosophari de toda persona espiritualmente bien nacida. Sólo el pensamiento filosófico tiene alguna nobleza. Porque él se engendra, ya en el diálogo amoroso que supone la dignidad pensante de nuestro prójimo, ya en la pelea del hombre consigo mismo. En este último caso puede parecer agresivo, pero, en verdad, a nadie ofende y a todos ilumina".

A. Machado, Juan de Mairena.

10 sept 2020

Agustín García Calvo. Leer o reconvertir en lenguaje vivo la escritura.


"Termino por tanto recomendándoos otro libro, que es el de D. Antonio Machado, el Juan de Mairena, que trata, nada más abrirse, de esta cuestión, que le podéis presentar también a los niños, junto con muchas otras que igualmente podréis sacar de él. Confío en recordarlo fielmente. La primera entrada del Juan de Mairena dice así: 

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

Agamenón: De acuerdo.

El porquero: No me convence. 

Esta es la primera entrada del libro, y ya comprendéis sin que tenga que alargarme mucho que puede dar juego. A mí me ha dado juego a lo largo de los años, sólo hace muy poco me he dado cuenta de uno de los sentidos que puede tener después de haberle encontrado otros muchos, y este juego de intentar que los niños simplemente lean, oigan lo que está escrito, de veras, es decir: que hagan lo contrario de lo que hacen cuando empollan, cuando acumulan saberes como está mandado, eso ya de por sí es un ejercido que resulte lo que resulte del juego dialéctico, ya vale, en el sentido de contra la Realidad. El sólo hecho de que sean capaces de leer, es decir: reconvertir en lenguaje vivo, hablado, que es el único verdadero, aquello que a lo mejor se nos trasmite a través de la escritura, que no es más que una fijación, un depósito, una muerte en cierto sentido del lenguaje vivo, pero que puede suceder como en los casos que os estaba sugiriendo ahora..."

A. García Calvo, "Enseñar a no saber", Charla en la UNED, 26/3/99.

Para saber más: https://canal.uned.es/video/5a6f206fb1111f28298b4cb6

7 sept 2020

Los límites de la interpretación y de la subjetividad.

 En un interesante artículo en torno a la obra del filósofo italiano Umberto Eco, y sus reflexiones sobre los "límites de la interpretación", de la subjetividad, el catedrático M. A. Vázquez Medel, escribe las siguientes reflexiones:

 "En un momento en el que muchos animan el río revuelto de la mentira, el engaño, la falsedad, los “fakes”, es más necesario que nunca proclamar dos principios igualmente importantes: que los seres humanos no podemos alcanzar ninguna verdad absoluta, pero que sí podemos caminar hacia un horizonte de verdad relativa en el que debemos clarificar nuestras interpretaciones, contrastarlas con los demás y hacerlas más respetuosas con los hechos". "(...) A quienes se amparan en un inadmisible subjetivismo que conduce al relativismo (“todo vale”, “cada cual tiene su opinión”, “tú con tu verdad y yo con la mía”) habría que recordar que no todas las interpretaciones son igualmente respetuosas con los hechos, y que hay límites en la interpretación".

Por ello, frente al dogmatismo y la imposición, y frente al relativismo subjetivista que también termina con la imposición del más fuerte o del “statu quo”, "solo nos queda defender una relatividad intersubjetiva, respetuosa con el hecho interpretado y siempre abierta al diálogo".

Como escribía Antonio Machado, en sus Proverbios y cantares (LXXXV):

¿Tu verdad? No. La Verdad,

y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

 

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...