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22 feb 2023

¿Quién hacía la cena a Adam Smith? Un enfoque feminista de la economía

Retrato de Margaret Douglas of Strathendry, madre de Adam Smith.

 Adam Smith, el padre de la ciencia económica, escribió en 1776 unas palabras que han forjado nuestra visión moderna de la economía: "No de la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero, sino de sus miras al interés propio, es de quien esperamos y debemos esperar nuestro alimento". Así, como explica Katrine Marçal (¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?, Debate, 2017), "cuando Adam Smith se sentaba a cenar, pensaba que si tenía la comida en la mesa no era porque le cayera bien al carnicero y al panadero, sino porque estos perseguían sus propios intereses por medio del comercio. Era, por tanto, el interés propio el que le servía la cena". Pero, advierte Marçal, ¿era realmente así? "¿Quién le preparaba, a la hora de la verdad, ese filete a Adam Smith?". La madre del economista escocés, que dedicó toda su vida a cuidar de su hijo, es una parte que éste pasó por algo cuando intentó responder a la pregunta de cómo llegamos a tener nuestra comida en la mesa. 

Para Katrine Marçal, "el trabajo que tradicionalmente han hecho los hombres es el que cuenta". El trabajo de las mujeres es "el que ha cubierto todas las labores que él no desempeñaba pero de las que, al mismo tiempo, dependía para poder realizar sus propias tareas". "A pesar de que la palabra "economía" proviene del griego oikos, que significa "casa", durante mucho tiempo los economistas han mostrado un completo desinterés por lo que sucede en el ámbito del hogar". En la actualidad, muchos trabajos del sector servicios coinciden "exactamente con el tipo de trabajo que las mujeres antes habían realizado gratis en el hogar. Dicho trabajo se ha trasladado al mercado, pero se caracteriza por su irregularidad y por una baja renumeración". Por ello, Katrine Marçal propone un enfoque feminista de la economía que cuestione ese homo economicus egoísta y cínico; que defienda la importancia del trabajo de los cuidados, su valor social y económico.

7 mar 2022

Mayoría oprimida. Cortometraje.

La caza de brujas.

La historiadora feminista Silvia Federici ha analizado en su interesante libro "Calibán y la bruja" (2010), cómo la persecución de brujas en los siglos XVI y XVII, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo, fue tan importante para el desarrollo del capitalismo como la colonización y la expropiación del campesinado europeo de sus tierras. La persecución de las brujas, al igual que la trata de esclavos y la expulsión del campesinado de sus tierras, condujeron a la formación del capitalismo (vinculado, desde entonces, con el sexismo, el racismo y la explotación laboral).

En la transición del feudalismo al capitalismo, "las mujeres sufrieron un proceso excepcional de degradación social que fue fundamental para la acumulación de capital".

"En el nuevo régimen monetario, sólo la producción-para-el-mercado estaba definida como actividad creadora de valor, mientras que la reproducción del trabajador comenzó a considerarse algo sin valor desde el punto de vista económico, e incluso dejó de ser considerada un trabajo. El trabajo reproductivo se siguió pagando -aunque a valores inferiores- cuando era realizado para los amos o fuera del hogar. Pero la importancia económica de la reproducción de la mano de obra llevada a cabo en el hogar, y su función en la acumulación del capital, se hicieron invisibles, confundiéndose con una vocación natural y designándose como "trabajo de mujeres". Además, se excluyó a las mujeres de muchas ocupaciones asalariadas, y en el caso de que trabajaran por una paga, ganaban una miseria en comparación con el salario masculino medio".

   A lo largo de los siglos XVI y XVII, las mujeres perdieron terreno en todas las áreas de la vida social. Como señala Federici, "uno de los derechos más importantes que perdieron las mujeres fue el derecho a realizar actividades económicas por su cuenta, como femmes soles". Un nuevo espacio y modelo de familia se utilizaría para apropiar y ocultar el trabajo de las mujeres. Además, "en los países mediterráneos se expulsó a las mujeres no sólo de muchos trabajos asalariados sino también de las calles, donde una mujer sin compañía corría el riesgo de ser ridiculizada o atacada sexualmente". Por un lado se impusieron nuevos modelos culturales sobre la diferencia de género, incrementando la diferencia entre hombres y mujeres; por otro lado se señalaba que éstas eran inferiores y que debían ser puestas bajo control masculino. La literatura y el teatro de la época celebraba y evocaba el castigo de la desobediencia femenina frente a la autoridad patriarcal (como en La fierecilla domada, de W. Shakespeare).

En la Europa de la Edad de la Razón, a las mujeres acusadas de "regañonas" se les ponían bozales como a los perros y eran paseadas por las calles; las prostitutas eran azotadas o enjauladas y sometidas a simulacros de ahogamientos, mientras se instauraba la pena de muerte para las mujeres condenadas por adulterio.

Una "regañona" es hecha desfilar por la comunidad con la "brida" puesta, un artefacto de hierro que se usaba para castigar a las mujeres de lengua afilada. De forma significativa, los traficantes de esclavos utilizaban un aparato similar.
    Estas estrategias, según Federici, fueron apoyadas por una campaña de terror, a través de la "caza de brujas" que "destruyó todo un mundo de prácticas femeninas, relaciones colectivas y sistemas de conocimiento que habían sido la base del poder de las mujeres en la Europa precapitalista, así como la condición para su resistencia en la lucha contra el feudalismo". Así surgió, a finales del siglo XVII, el modelo de la mujer y esposa ideal -casta, pasiva, obediente y ocupada en sus tareas. Para esa época, "las mujeres habían perdido terreno incluso en las ocupaciones que habían sido prerrogativas suya, como la destilación de cerveza y la partería". "Las proletarias encontraron particularmente difícil obtener cualquier trabajo que no fuese de la condición más baja: como sirvientas domésticas, peones rurales, hilanderas, tejedoras, bordadoras, vendedoras ambulantes o amas de crianza". Junto a la desposesión de la tierra, esta pérdida de poder con respecto al trabajo asalariado condujo a la masificación de la prostitución (que fue sujeta a nuevas restricciones y luego criminalizada).
 
Frontispicio de Parlamento de Mujeres (1646), una sátira contra las mujeres; "Con las alegres leyes por ellas aprobadas. Para vivir con mayor facilidad, pompa, orgullo e indecencia; pero especialmente para que ellas puedan tener superioridad y dominar a sus maridos".

En este diseño inglés se refleja la exclusión de la mujer de la práctica médica, mostrando a un ángel apartando a una curandera del lecho de un hombre enfermo.

 
Para saber más:
 http://memoriadelasbrujas.net/

29 nov 2021

Ana de Miguel: la perspectiva de género en la escuela.

 
La filósofa Ana de Miguel, de cuyo libro "Ética para Celia" ya hicimos una breve reseña en este blog, respondía así en una entrevista en el diario El País (21/08/2021) a la cuestión de la introducción de la perspectiva de género en la escuela:

"El sistema educativo tiene que incluir siempre una perspectiva crítica respecto a cuál es el sentido de la vida, sobre quiénes somos, de dónde venimos. Y reflexionar sobre por qué a las mujeres se las excluyó durante miles de años de lo que se consideraba bueno y valioso para los hombre. Sobre por qué Platón pone en su Academia que ahí no puede entrar nadie sin saber geografía y que no puede entrar ninguna mujer. Saber por qué las mujeres han estado excluidas del conocimiento forma parte del conocimiento".
¿Vamos a seguir leyendo a Aristóteles, a Platón, a Nietzsche, a Lévi Strauss? Sí. Vamos aprender de ellos, pero sin dejar de señalar que el problema de la humanidad es que estos genios legitimaron que ellas eran juguetes, regalos, o vasijas. Para Aristóteles somos vasijas en las que se cuecen los hijos que engendran ellos; para Strauss somos el regalo más valioso que se hacen unos hombres a otros; par Nietzsche, el juguete más peligroso; para Darwin, claramente inferiores... Este es el problema, y no la religión cristiana que señalan todos mis estudiantes... Enseñar a filósofas en general es importante, pero, aún más, es estudiar a Simone de Beauvoir, que hizo ver el inmenso problema de la cultura occidental: que el varón se identificaba con el ser humano neutral. Hay que explicar por qué Kant, el gran humanista, legitima que las mujeres no puedan pensar. Esa es la clave. Introducir a mujeres nunca sería suficiente".

1 nov 2021

Dramaturgia de los personajes femeninos en la obra de A. Buero Vallejo "Historia de una escalera". Por Laura Seoane Álvarez.

 DRAMATURGIA DE LOS PERSONAJES FEMENINOS EN LA OBRA DE ANTONIO BUERO VALLEJO “HISTORIA DE UNA ESCALERA”.

Laura Seoane Álvarez. 16/02/2020.



ÍNDICE.

- Introducción.

1. La “condición femenina” en la historia contemporánea de España (especialmente en el periodo entre 1919 y 1949).

2. Las madres frente a la pobreza: entre la resignación, la sumisión o la protesta.

3. La importancia de la belleza y “los peligros del carácter” en las jóvenes protagonistas.

4. Las “ilusiones” y el amor frente al “destino natural” de las jóvenes protagonistas.

5. Sobre cómo las jóvenes protagonistas inspiran o apoyan los proyectos de vida de los hombres, no sus propios sueños.

6. La representación de las protagonistas en el espacio y el tiempo escénico.

- Conclusión.


SUMARIO.

    “Historia de una escalera”, del dramaturgo Antonio Buero Vallejo (1916- 2000) es una de las obras teatrales más importantes de la posguerra en España. Este trabajo intenta centrarse en analizar cómo se construyen dramatúrgicamente los personajes femeninos de la obra (tanto su apariencia física, su forma de hablar, sus gestos y movimientos, como su personalidad, sus valores o sus conflictos); y se propondrá, en ocasiones, ponerlo en contraste con la presentación que se hace en el texto de los personajes masculinos, así como con la situación social de las mujeres a lo largo del conflictivo y cambiante periodo histórico que abarca la obra.


13 sept 2021

Feminismos: "Mujeres libres"

A mediados de Mayo de 1936 aparecía el primer número de la revista Mujeres Libres. Un año después, en Agosto de 1937, se celebraba en Valencia el primer congreso estatal de la Federación Nacional de Mujeres Libres, una organización feminista de corte anarquista que tenía como objetivo que las mujeres se liberasen por ellas mismas de la cruel servidumbre de la ignorancia. Olvidadas hasta por sus propios compañeros, Mujeres Libres llegó a contar con más de 20.000 afiliadas. La vorágine de la guerra no les permitió desarrollar su programa (http://mujereslibres.cgtvalencia.org/) En el siguiente documental, Sara Berenguer Lahosa (1919-2010), que fue secretaria de propaganda del Comité Regional de Mujeres Libres, nos habla de los recuerdos de toda una vida militante en una entrevista realizada en su casa de Montady (Languedoc), entre los días 19 y 20 de febrero de 2010. Falleció pocos meses después, el 8 de junio. Sara Berenguer nació en la barcelonesa barriada del Poble Sec. Hija de obreros, cuando estalló la guerra civil ocupó diversos cargos: Comité Revolucionario (CNT-FAI) del barrio de Les Corts y Comité Regional de Cataluña de las Industrias de la Edificación, Madera y Decoración (CNT-FAI). Actividades que alternó con su colaboración de maestra en el Ateneo Cultural de Les Corts (cursillos nocturnos) y en las Juventudes Libertarias, donde se organizaban diversas actividades culturales: periódicos, murales, charlas, conferencias, etc. Mediada la guerra se integró en la Sección del Combatiente de S.I.A. (Solidaridad Internacional Antifascista). Formó parte de varias delegaciones de Mujeres Libres que visitaron a los milicianos del frente de Aragón y organizaban visitas a los Hospitales de Sangre, cerca de la línea de fuego. A fines de enero de 1939 abandona Barcelona y días más tarde salía al exilio –que duraría 37 años- por la frontera de los Pirineos. Poco después su compañero se reuniría con ella y juntos militarían en la Resistencia.

Louise Michel: maestra y comunera.

Louise Michel fue una maestra anarquista, una rebelde, una comunera. Condenada por haber tomado las armas contra las tropas de Bismarck y los de Versalles, después de su encarcelamiento en la fortaleza de Rochefort, Louise fue deportada junto con miles de otros revolucionarios en la lejana Nueva Caledonia, mientras que en París incansables, pero aisladas, luchas parlamentarias de Georges Clemenceau buscaron conseguir la amnistía para los comuneros. Ella no sólo fortalece el coraje de sus compañeros de prisión, sino que también se une a los habitantes de la isla, los Kanak. Les enseña francés, aprender sus costumbres, su identidad y la solidaridad activa con ellos cuando se rebelaron contra el orden colonial … (www.allocine.fr).

 

29 ago 2021

Ana de Miguel: "Ética para Celia"


  Ana de Miguel, Ética para Celia. Contra la doble verdad, Penguin, Barcelona, 2021.

    El subtítulo de este libro destaca quizás su intención principal, la de denunciar la doble verdad, que tanto en la ética, como en la filosofía en general, "ha instaurado y legitimado un sentido de la vida distinto, a menudo opuesto, para los hombres y para las mujeres, unas normas de lo valioso y lo bueno para las chicas, y otras para los chicos". Esta doble verdad, como señala la filósofa Ana de Miguel, "corrompe desde los cimientos un comportamiento que podemos llamar, en verdad, "moral", animado por la universalidad". 

    Las mujeres nunca habrían sido, en este sentido, sujetos morales, pues el sentido de la vida en ellas no sería electivo, sino que "viene dado de serie": "el mandato de cuidar y ser el sostén del proyecto de los que os rodean".    

    La autora hace un repaso a través de la historia de la filosofía a la construcción de esa doble verdad. Desde la mitología griega a la filosofía y el pensamiento científico contemporáneo. Denuncia el androcentrismo dominante en todo este recorrido histórico, así como a los que lo justifican con el argumento de que "en aquella época era imposible pensar de otro modo". Como señala Ana de Miguel, "la filosofía es justamente pensar de otro modo, interrogar la realidad, moverlo todo". Y esto último es precisamente lo que lleva haciendo el feminismo mucho tiempo, "moverlo todo", a pesar de las dificultades todavía existentes para muchas mujeres para compaginar la esfera privada y la pública, para alcanzar "las condiciones de la vida buena". Para ello, Ana de Miguel defiende priorizar la búsqueda de sentido frente a la búsqueda de felicidad, criticando los actuales discursos sobre la happycracia y el pensamiento positivo: 

"La vida no es solo cuestión de actitud... Es cuestión de una estructura social injusta y hay que organizarse para cambiarla... El relato de una vida con sentido ha sido sustituido por el falaz discurso del persigue tus sueños y el be happy". 

    Y para la búsqueda de ese sentido, propone preocuparse por las condiciones objetivas que permitan tener una vida buena, "por la autonomía y el trabajo, por el reconocimiento y las relaciones, por la interdependencia". Estas cuestiones se van desarrollando en los siguientes capítulos del libro, en los que se denuncia la degradación que sufren estas condiciones objetivas -especialmente entre las jóvenes- en el neoliberalismo actual; y para ello se detiene en espacios como la familia, la amistad o el amor de pareja (con sus luces y sus sombras). Especial atención dedica a la sexualidad, a la que, denuncia la autora, algunos intentan situar fuera del debate moral, como si en ella no tuviera lugar relaciones de dominación y una doble moral sexual, según el género. En esa estrategia de la doble verdad, Ana de Miguel analiza el papel de la pornografía, la prostitución y las violaciones, que suponen la destrucción moral del "ponte en su lugar", y en las cuales se aniquila el papel del sexo como reconocimiento; un reconocimiento que pasa por el respeto al cuerpo de otro ser humano, por establecimiento de "límites al poder de algunos a acceder al cuerpo de otros". 

    Frente a esa doble verdad, la autora rechaza estrategias actuales como el fomento de la resiliencia (capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos), y propone recuperar el carácter

"No puede ser lo mismo encajar un golpe del destino que encajar una injusticia en el trabajo asalariado. El golpe se encaja y la injusticia se denuncia... No se combate con pensamientos positivos". 

Por ello, Ana de Miguel defiende en el Epílogo del libro el papel de la política como "instrumento para combatir las estructuras que permiten poner fin a la doble verdad", a esa guerra contra las mujeres, "la más larga de la historia".

23 jun 2021

La herida de los hombres enfadados

     En un artículo titulado "La herida de los hombres enfadados",  la investigadora Beatriz Gimeno señala "las identidades masculinas heridas por inseguridades vitales profundas y por la pérdida de sentido que han generado en todo el mundo las políticas neoliberales y cuyo resultado es una reacción misógina global". En la actual situación de crisis, Gimeno recuerda que "la llamamos crisis, pero sólo si afecta mayoritariamente a los hombres porque, en realidad, esta es la situación en la que siempre estamos las mujeres, y entonces no la llamamos crisis sino que nos parece lo normal". En cambio, los hombres están viéndose también afectados por una crisis neoliberal que ha extendido la precariedad, y que pone en juego su identidad masculina tradicional en gran parte vinculada a un puesto de trabajo seguro y un salario suficiente para mantener a una familia:  

"(...) La quiebra del rol de proveedor familiar es una herida que muchos hombres no saben cerrar. Además, las mujeres exigen derechos y estos empujan privilegios masculinos que muchos hombres no viven como tales, sino como parte del orden natural del mundo. Las heridas en las masculinidades tradicionales hacen nacer a esos “hombres enfadados” de los que habla Kimmel, heridos, desarraigados y que sienten que el mundo se abre bajo sus pies.

Para cerrar estas heridas aparecen los discursos neofascistas o trumpistas ofreciendo una narrativa que incide en que, efectivamente, las mujeres están robando a los hombres su masculinidad y, así, aunque el poder sigue siendo masculino, se difunde un relato victimista en el cual los hombres desposeídos pueden expresar lo que sienten como una amenaza a su masculinidad. Discursos que les permiten, como parte del objetivo de restitución del orden, expresar odio a las mujeres, a las que culpan".

9 abr 2021

Mujeres que luchan

En esta entrada os dejo con algunos breves vídeos donde podéis conocer algunas luchadoras y pensadoras indígenas, anarquistas, feministas y antirracistas que han trabajado con sus comunidades para conseguir igualdad, justicia y libertad. Os dejo dos vídeos de las pensadoras más conocidas, pero un enlace final donde podéis conocer a otras pensadoras y activistas muy interesantes:

 

Para saber más: https://www.youtube.com/playlist?list=PL2hZwg2jCx8RiToRw1YmbqIrjihKPyl-8

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...