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27 jun 2021

Sobre el pensamiento positivo: "Lo importante no es lo que acontece, sino cómo tú lo vives!

     "Recientemente una nueva psicología de las emociones mucho más elemental que el psicoanálisis, convertida en una especie de espejo de feria, una corriente de la psicología genuinamente norteamericana, amenaza con servir de cobertura al despliegue del capitalismo neoliberal: la psicología positiva. En un libro titulado Sonríe o muere se ponen bien de manifiesto las falacias de las nuevas tecnologías del yo promocionadas por los gurús de la inteligencia emocional (B. Ehrenreich, 2011). 

    En el año 2007 más de doscientos centros universitarios y de postgrado en EE. UU. ofrecían cursos de psicología positiva. El psicólogo científico pasaba a ser un pastor de las emociones, un gestor del control mental, un entrenador capaz de reconducir a los sujetos a la maximización de su yo, como si se tratase de retornar al narcisismo más primario. ¡Todo está en la mente! ¡Lo importante no es lo que acontece, sino cómo tú lo vives! Tanto los viejos códigos religiosos fraguados en moldes calvinistas, como las predicaciones que tienen lugar en las nuevas megaiglesias, como los pretendidos estudios científicos integrados en el paradigma de la inteligencia emocional o de la psicología positiva apelan a la centralidad del mundo interior, a la necesidad de explorar los abismos del yo para poder entender las claves del universo. En el interior de los cantos de sirena de todas estas ensoñaciones individualistas, narcisistas, se encuentra una negación radical de las relaciones sociales y de las relaciones de poder. La pobreza, la violencia institucional, la explotación laboral, el paro, el trabajo precario, la dominación masculina se desdibujan en nombre de una especie de omnipotencia del yo que convierte en obsoletas las alternativas sociopolíticas. Cada uno tiene lo que se merece. El psicologismo radical es funcional al capitalismo neoliberal. Sin embardo esta sustitución del mundo social por el imperio de las emociones niega las evidencias, niega que no existe el yo al margen del nosotros, ni el nosotros al margen de una moral social sobre la que se basa la lucha por la justicia".

Fdo. Álvarez Uría, Sociología y literatura, Morata, 2020, p. 234-235.


    Ya publicamos una entrada sobre el pensamiento positivo, que la socióloga norteamericana Bárbara Ehrenreich criticaba en su libro "Sonríe o muere". A continuación os dejo una interesante comentario de la obra por Claudio Álvarez Terán:

10 may 2021

Nomadland: los nuevos trabajadores nómadas.

     Nomadland (2020) es una película estadounidense escrita y dirigida por Chloé Zhao. Está basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder (2019), "periodista que propuso en 2104 al Harper's Magazine un reportaje sobre los nuevos nómadas, es decir sobre los trabajadores que viven en los Estados Unidos en una furgoneta-caravana y se desplazan de un lado a otro, realizando trabajos precarios. El reportaje, en el que la autora, a partir de un trabajo de observación participante, saca a la luz la subcultura de una extensa población de miles de personas itinerantes, no solo despertó un enorme interés, sino también sirvió de base a una encuesta más amplia, a un trabajo periodístico de tres años que se materializó en el libro" (F. Álvarez Uría, Sociología y literatura, Morata, 2020).

    En realidad -señala Álvarez-Uría- el punto de partida de este nuevo fenómeno social y laboral "hunde sus raíces en la crisis financiera del 2008, en las hipotecas subprime que llevaron a la quiebra económica y a la pérdida de viviendas hipotecadas a miles y miles de familias americanas. Entre los trabajadores nómadas se encuentran sobre todo hombres y mujeres jubilados que reciben una pensión de tan solo 500 dólares, que no les permite mantener un hogar estable... Predominaron en un primer momento los trabajadores mayores jubilados, pero a medida que nos aproximamos a los tiempos actuales abundan también los jóvenes sin recursos económicos y sin trabajo fijo que han optado por este estilo de vida. No son, afirma la autora del libro, ni víctimas impotentes ni aventureros inconscientes: en el país del sueño americano resulta más fácil asumir un modo de vida minimalista y cada vez más ascético que confesar la propia pobreza".

    Como sostiene Álvarez-Uría, "la cooperación, la cogestión, el reparto del trabajo, la reducción de la jornada laboral, deberían sustituir a la desregulación salvaje, al despido libre, a la conversión de la fuerza de trabajo en una mercancía más de usar y tirar... Hoy como ayer el sueño de los trabajadores del mundo sigue siendo el mismo desde el siglo XVIII en la Revolución Industrial: expulsar la codicia de nuestro sistema productivo".

8 may 2021

La crisis del trabajo a comienzos del siglo XXI

Propaganda de "la nueva cultura empresarial".

Es necesario remontarse a procesos históricos de larga duración para poder comprender la actual situación de precarización del trabajo asalariado (Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela, Sociología de las Instituciones, Morata, 2009). Para ello podemos partir de la "utopía" liberal que, a finales del siglo XIX, planteó una propuesta de transformación social basada en el trabajo, supuestamente capaz de satisfacer las crecientes necesidades humanas, mediante la producción de bienes y su libre intercambio. Esta propuesta criticaba a las clases ociosas (entre las que estaban la nobleza y el clero del Antiguo Régimen),  y consideraba que vivir sin trabajar era inmoral e incompatible con el derecho de ciudadanía. Pero esta "utopía" liberal fue impugnada ya en sus inicios por testimonios como el de F. Engels, que en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845) denunciaba la violencia de la explotación capitalista en el nuevo sistema fabril. Los pobres de las grandes ciudades industriales desmentían la idea del mercado como solución utópica de la cuestión social.

Ya en el siglo XVIII, el liberalismo burgués había defendido suprimir el trabajo regulado de los gremios y el trabajo forzado, preconizando la "libertad de trabajo". Pero la desregulación del trabajo producía una situación de explotación y miseria en este nuevo modelo de sociedad salarial. Ante esta situación surgieron una serie de protecciones sociales, ligadas primero a la filantropía y luego al Estado.

A finales del siglo XX, con el auge del neoliberalismo, se fragilizaron estas protecciones de los asalariados. El mercado de trabajo se fragmenta, desplazando al sector de la producción, frente al de los servicios. Se desmantela el anterior modelo de Estado social, surgido en los años 50, mediante la privatización de la propiedad social, la desregulación laboral, y un incremento de la diversidad y discontinuidad de las formas de empleo, que desestabiliza y rompe los vínculos comunitarios de los trabajadores estables (R. Castel, La metamorfosis de la cuestión social, 1997). Se impone la flexibilidad y el discurso de la nueva cultura empresarial, la necesidad de dinamizar constantemente el mercado ("innovar"), y crear nuevos consumidores, al servicio de un capitalismo financiero que quiere obtener el mayor beneficio posible en el menor tiempo, sin importar los costes sociales. El discurso de esta nueva cultura de "emprendedores" defiende organizaciones flexibles frente a la jerarquización y burocratización del viejo modelo de empresa. Pero la libertad de cada unidad dentro de la empresa, para alcanzar los objetivos propuestos, oculta que esos objetivos siguen siendo fijados por los que detentan el poder de la organización, que son por lo general difíciles de alcanzar, y que la libertad se reduce únicamente al modo de lograrlos. Por otro lado, aunque propone el trabajo en equipo, no elimina la competitividad individual: una máscara de cordialidad, una ficción de comunidad laboral, debe ocultar los conflictos, que deben ser enfrentados mediante la gestión emocional, psicológica e individual, que nunca pone en cuestión las estructuras de poder en la empresa. La superficialidad de las relaciones laborales y la falta de una autoridad visible (que aunque ejerce el poder evita así hacerse responsable) hacen que los fallos suelan recaer en las unidades y los trabajadores más débiles dentro de la organización. Las protestas o reivindicaciones laborales son señaladas asimismo como falta de disposición a colaborar con "la cultura de la empresa".

1 abr 2021

Sociología de las instituciones

 
"Sociología de las instituciones: bases sociales y culturales de la conducta" Morata, 2009) es el último trabajo publicado por Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría, profesores de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Se trata de una especie de memoria profesional, en la que nos presentan una reflexión sobre las distintas instituciones sociales (primarias, de resocialización y de socialización secundaria) que vertebran la vida social, a partir del análisis de algunas de las obras clásicas de la sociología.

En los siguientes audios podéis escuchar la presentación del libro que hacen sus autores, donde se reflexiona sobre el valor y la crítica de las instituciones que marcan nuestra vida en común.

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...