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2 feb 2023

Indicios y método científico: Morelli, Holmes y Freud.

 
El historiador Carlo Ginzburg establecía en un artículo (Eco y Sebeok (ed.), El signo de los tres, 1989) la analogía entre los métodos de investigación de Giovanni Morelli, de Sherlock Holmes y de Sigmund Freud. En los tres casos, unos pocos indicios proporcionaban la clave para acceder a una realidad más profunda (identificar el responsable de una obra de arte, de un delito, o de un comportamiento involuntario o inconsciente), inaccesible por otros métodos. Estos indicios son rasgos pictóricos para Morelli, pistas para Holmes y síntomas para Freud. Se trataría de un modelo epistemológico  que surgió a finales del siglo XIX, en el ámbito de las ciencias sociales. "En los tres casos -señala Ginzburg- podemos invocar el modelo de la semiótica médica, o sintomatología, la disciplina que permite establecer un diagnóstico, aunque la enfermedad no sea observable directamente, sobre la base de unos síntomas superficiales, o signos, a menudo sin ninguna relevancia  para el ojo del lego". Se trata de un saber conjetural, basado en indicios, frecuente en disciplinas que tienen por objeto, ante todo, lo cualitativo, el caso o situación individual, lo que significa que en sus resultados siempre hay un elemento de azar. Lo opuesto a la ciencia moderna "que podría haber hecho suyo el proverbio escolástico "individuum est ineffabile" (sobre el individuo no se puede decir nada). Se abrieron, según Ginzburg, "dos enfoques posibles: sacrificar la comprensión del elemento individual para alcanzar un nivel más o menos riguroso, más o menos matemático, de generalización; o bien tratar de desarrollar, aunque sólo fuera de una manera tentativa, un paradigma alternativo basado en la comprensión científica (que aún estaba por definir) de lo individual". En el caso de la medicina, por ejemplo, el conocimiento de la enfermedad era indiciario e indirecto: "Los secretos del cuerpo vivo permanecían siempre, por definición, inalcanzables". 

Pero en el transcurso del siglo dieciocho, la situación cambió. "En una auténtica ofensiva cultural, la burguesía se fue apropiando del saber popular tradicional de artesanos y campesinos, saber a veces conjetural y otras veces no; lo organizaron y lo anotaron, a la vez que intensificaron el masivo proceso de instrucción que ya había comenzado, aunque tomando formas diferentes y con un contenido distinto, durante la Contrarreforma. El símbolo y el instrumento crucial de esta ofensiva fue, claro está, la Enciclopédie"

Entre los siglos dieciocho y diecinueve, con la aparición de las ciencias humanas, el grupo de disciplinas indiciarias (como la medicina, la historia, la geología o la paleontología, donde las causas no son reproducibles, sino que deben inferirse de sus efectos) cambió profundamente: "Surgieron nuevos astros que, como la frenología, no tardaron en llegar a su ocaso; o que, como la paleontología, lograrían grandes cosas, pero por encima de todo estaba la medicina, que confirmó su elevado rango social y científico". Además, gracias a las obras de ficción, el paradigma indiciario alcanzaría en esta época un éxito inesperado y nuevo. Como señala Grinzburg, "la novela más grande de nuestro tiempo, La Recherche, está construida según un riguroso paradigma indiciario". Para el paradigma indiciario, existen ciertos puntos privilegiados -síntomas o indicios- que nos permiten descifrar una realidad opaca. Como en las novelas protagonizadas por Sherlock Holmes, detalles aparentemente insignificantes pueden revelar fenómenos significativos. 

"¿Es el rigor compatible con el paradigma indiciario?", se pregunta Ginzburg. Para el historiador italiano, "la dirección cuantitativa y anti-antropocéntrica tomada por las ciencias naturales desde Galileo ha planteado un dilema incómodo a las ciencias humanas". Sólo la lingüística habría logrado sustraerse a este dilema en el transcurso del siglo XX. Para Ginzburg "este tipo de rigor sea quizás inalcanzable, e incluso indeseable, para las formas de conocimiento más ligadas a nuestra experiencia cotidiana, o, para ser más precisos, más ligadas a todo contexto donde el carácter único e irremplazable de los datos sea decisivo para quienes están implicados".


28 mar 2021

El método de Sherlock Holmes.


El libro "El signo de los tres" (Lumen, 1989), editado por Umberto Eco y Thomas A. Sebeok, contiene un capítulo que hace una interesante confrontación entre el lógico estadounidense Charles S. Peirce y los métodos del famoso detective Sherlock Holmes, creado por A. Conan Doyle,

Peirce escribió que "Lo cierto es que todo el tejido de nuestro conocimiento es un paño de puras hipótesis confirmadas y refinadas por la inducción". Para Peirce, la "retroducción" como él la denominaba "se basa en la confianza de que entre la mente del que razona y la naturaleza existe una afinidad suficiente para que las tentativas de adivinar no sean totalmente vanas, a condición de que todo intento se compruebe por comparación con la observación". Según Peirce "no cabe duda razonable de que la mente del hombre, por haberse desarrollado bajo la influencia de las leyes de la naturaleza, piensa en cierto modo según pautas de la naturaleza". En estas afirmaciones, podríamos cuestionar el aparente carácter neutral de la observación, incontaminada de expectativas y teorías previas sobre lo que vamos a encontrar en nuestro contacto con "la realidad"; asimismo postula la existencia de unas leyes en la naturaleza con las que se habría ido acompasando nuestro conocimiento, como "resultado de un proceso evolutivo natural".

    Según Peirce, la "abducción" o "retroducción" es "el primer paso del razonamiento científico", y "el único tipo de argumento que da lugar a una idea nueva", resultado de la percepción inconsciente de conexiones entre diferentes aspectos del mundo. 

    El personaje literario de Conan Doyle, Sherlock Holmes, en sus investigaciones, mostraba una gran capacidad de observación, de detalles desapercibidos para la mayoría, a partir de los cuales elegía la mejor hipótesis, la más simple y natural, la más fácil de comprobar, pero que a la vez contribuía a explicar la mayor parte de los hechos observados. "Es una vieja máxima -declaraba Holmes- que una vez que se ha excluido lo imposible, lo que queda, por improbable que resulte, tiene que ser verdad". Además, en el desarrollo de su investigación, solía ampliar el campo de la observación para poder verificar algunas de las predicciones extraídas de su hipótesis (descartando así definitivamente todas las demás candidatas). Así explica Holmes su método de investigación a su amigo Watson:

[Watson]: - ¡Exacto!... Pero le confieso que no me explico de qué manera ha llegado usted a ello.
[Holmes]:- Es la sencillez misma ... Tan absurdamente sencillo, que resulta superflua toda explicación; y, sin embargo, puede servir para definir los límites de la observación y de la deducción. La observación me hace descubrir que lleva usted adherida al empeine de su calzado un poco de tierra roja. Justo delante de la oficina de Wigmore Street han levantado el pavimento y sacado algo de tierra, que está esparcida de manera que es difícil dejar de pisarla al entrar en aquélla. La tierra tiene ese singular tono rojizo que, hasta donde alcanzan mis conocimientos, no se encuentra en ningún otro sitio de los alrededores. Hasta ahí es observación. Lo demás es deducción.
[Watson]: - ¿Cómo, pues, ha deducido lo del telegrama?
[Holmes]: - Veamos. Yo sabía que usted no había escrito ninguna carta, puesto que he pasado toda la mañana sentado enfrente de usted. Observo también ahí, en su pupitre abierto, que tiene usted una hoja de sellos y un grueso paquete de tarjetas postales. ¿A qué, pues, podía usted haber ido a Correos sino a enviar un telegrama? Elimine todos los demás factores y el único que queda tiene que ser el verdadero.

     Como se explica en el libro que comentamos, el método de Holmes suele llegar a hipótesis distintas a los de la policía (Lestrade):

"En las historias de Holmes, lo que con mayor frecuencia despista a la policía es que, apenas iniciada la investigación de un crimen, ésta tiende a adoptar la hipótesis que mejor explica unos hechos sobresalientes, y pasa por alto las "minucias", negándose a considerar los datos que no apoyen la postura tomada... La policía, además, comete el "error capital" de teorizar antes de tener todas las pruebas. El resultado es que, "insensiblemente", comienza a "distorsionar los hechos para ajustarlos a sus teorías, en vez de procurar que las teorías se ajusten a los hechos" (pp. 45-46).

    El método de Holmes es diferente al puramente lógico que utilizaba otro famoso detective, el creado por Edgar Allan Poe (Dupin). El personaje de Holmes está inspirado en el profesor de Conan Doyle en la Facultad de Medicina, Joseph Bell. Y, según Peirce, los médicos, desde Galeno, "han tenido una tradición lógica propia". Por otro lado, la forma teatral con la que Holmes suele presentar sus conclusiones es similar al modo en que algunos médicos tratan de impresionar a sus pacientes con lo que a éstos le parecen poderes mágicos de diagnosis.

El filósofo de la ciencia Martin Gardner (1976:125) describía así el proceso de las investigaciones de Holmes: 

«Como el científico que trata de resolver un misterio de la naturaleza, Holmes en primer lugar recogía todas las pruebas posibles pertinentes a su problema. A veces realizaba experimentos para obtener datos nuevos. Después examinaba la totalidad de las pruebas a la luz de sus vastos conocimientos del crimen, y/o de las ciencias vinculadas con el crimen, con el fin de llegar a la hipótesis más probable. De la hipótesis se sacaban deducciones; después se verificaba de nuevo la teoría enfrentándola a nuevas evidencias, se revisaba, en caso de que fuera necesario, hasta que, por último, surgía la verdad con una probabilidad muy cercana a la certeza.»

6 feb 2021

La "lógica detectivesca" de Sherlock Holmes


Fíjese, mi querido Watson -y Holmes colocó su tubo de ensayo en el colgadero, y empezó a aleccionarme con los aires de un profesor que está hablando a sus alumnos-; fíjese, digo, en que no resulta muy difícil construir una serie de inferencias, cada una de las cuales se apoya en la que le precede siendo por sí misma sencilla. Sí, después de haber hecho eso, aparta uno todas las inferencias centrales y ofrece al auditorio únicamente el punto de arranque y la conclusión, puede producir efectos sumamente sorprendentes, aunque es posible que sean demasiado llamativos. Ahora bien: no es difícil mediante el examen del surco que separa el dedo índice del pulgar de su mano izquierda, sacar la conclusión segura de que usted no se propone invertir su pequeño capital en valores en los campos mineros auríferos.

-No veo la ligazón entre una cosa y otra.

-Es muy probable que no la vea, pero yo puedo hacerle ver rápidamente la ligazón íntima que existe. He aquí los eslabones que faltan en la cadena sencillísima. Primero: la noche pasada, y cuando usted regresó del club, había entre el índice de su mano izquierda y el pulgar restos de tiza. Segundo: usted se da tiza en ese sitio cuando juega al billar, con objeto de afianzar allí el taco. Tercero: usted no juega al billar si no es con Thurston. Cuarto: hará cuatro semanas que me dijo usted que Thurston tenía una opción sobre determinados valores sudafricanos que expiraban al cumplirse un mes, y que deseaba que usted entrase con él en el negocio. Quinto: usted guarda bajo llave en mi mesa de despacho su libro de cheques, y no me ha pedido la llave. Sexto: por consiguiente, no se propone invertir su dinero en ese negocio.

-¡Qué cosa más absurdamente sencilla! -exclamé yo.

-¡Sencillísima! -dijo él un poco molesto-. Una vez que se los explican a usted, todos los problemas le resultan infantiles”. 

   A. Conan Doyle, La reaparición de Sherlock Holmes.

 

    La capacidad detectivesca de Sherlock Holmes se basaba en tres principios: 
1) amplitud de conocimientos (químicos, botánicos, forenses, anatómicos...) 
2) el poder de observación y 
3) el poder de razonamiento. 
    La observación y el poder de razonamiento para Holmes se implican mutuamente. La primera tiene que ver con la captación de detalles que sugieren datos, actos o comportamientos, la segunda, tiene que ver con el razonamiento haciendo uso de las observaciones para descartar o eliminar posibilidades o factores (inducción abductiva). La policía (con cuyos procedimientos generalmente Holmes discrepa), en cambio, teoriza antes de tener todas las pruebas, construye una hipótesis que explique los hechos más sobresalientes, negando los que no apoyen esa postura. La policía distorsiona así los hechos para ajustarlos a sus teorías, en lugar de procurar que sus teorías se ajusten a los hechos.


15 oct 2015

La observación como base de la inferencia en Sherlock Holmes.

(...)Después de la Segunda Guerra Mundial, el físico Richard Feynman fue invitado a participar en la comisión curricular de California con el fin de elegir libros de texto de ciencias para los estudios de secundaria de ese Estado. Para su disgusto, los textos parecían dejar a los estudiantes más confundidos que otra cosa. Cada libro que examinaba era peor que el anterior. Finalmente, encontró uno con un inicio que prometía: bajo las fotografías de un juguete de cuerda, un automóvil y un niño en bicicleta aparecía la pregunta: «¿Qué hace que se muevan?». Pensó que por fin había hallado algo que explicaba la ciencia básica partiendo de los fundamentos de la mecánica (el juguete), la química (el automóvil) y la biología (el niño). Pero su entusiasmo duró muy poco. En lugar de una explicación, de algo que alentara una verdadera comprensión, se encontró con estas palabras: «La respuesta es la energía». Sin embargo, preguntas como qué es la energía, por qué hace que se muevan, cómo lo hace... ni siquiera se planteaban y menos aún se respondían. Como dijo el mismo Feynman, «energía no significa nada... ¡No es más que una palabra!». En lugar de aquello, señalaba: «Lo que [los niños] deberían hacer es mirar el juguete de cuerda, ver que dentro hay un resorte, aprender sobre los resortes y los muelles, aprender sobre las ruedas, y no preocuparse de la energía. Más adelante, cuándo ya conozcan mejor cómo funciona el juguete, podrán abordar los principios más generales de la energía». Feynman rara vez olvidaba sus conocimientos básicos, los componentes y elementos fundamentales que subyacen a cada pregunta y a cada principio.
Un caso interesante lo podemos encontrar en la literatura de detectives, especialmente en las novelas de Sherlock Holmes. Su capacidad detectivesta se basaba en tres principios: 1) amplitud de conocimientos (químicos, botánicos, forenses, anatómicos...) 2)  el poder de observación y 3) el poder de deducción.
La observación y el poder de deducción para Holmes se implican mutuamente. La primera tiene que ver con la captación de detalles que sugieren datos, actos o comportamientos, la segunda, tiene que ver con el razonamiento haciendo uso de las observaciones para descartar o eliminar posibilidades o factores.
En sus investigaciones, el detective Sherlock Holmes recomienda empezar por lo más básico, por problemas tan triviales que los podríamos pasar por alto. ¿Cómo plantear hipótesis y crear teorías verificables sin antes saber qué observar y cómo observarlo, sin antes entender la naturaleza fundamental, los elementos más básicos, del problema que nos ocupa? Como él mismo dice: «Antes de poner sobre el tapete los aspectos morales y psicológicos de más peso que esta materia suscita, descenderé a resolver algunos problemas elementales». El método científico parte de algo que parece de lo más trivial: observar. Antes de empezar a plantear las preguntas que definirán la investigación de un crimen, un experimento científico (...), nos debemos centrar en lo más básico. No en vano Holmes califica de «elementales» las bases de su investigación. Porque eso es lo que son los elementos que definen el funcionamiento de algo, que hacen que ese algo sea lo que es.
En la siguiente escena, Holmes, a pesar de tener vendados los ojos, afina sus otros sentidos de observación.
 
Cuestiones:
- ¿Qué aspecto o fase del método científico resalta en la investigaciones detectivestas de Holmes?  ¿Por qué considera que son "elementales" sus deducciones? ¿En qué se basa Holmes, en el vídeo, para inferir datos personales de su nuevo compañero Watson?
- ¿Qué opinaba el físico R. Feynman sobre los métodos para la enseñanza de la ciencia?

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...