21 sept 2016

¿Pensar es aburrido?


Discutiendo en clase sobre la cuestión de para qué sirve la filosofía, algunos alumnos planteaban algunas críticas que están presentes en expresiones de nuestro lenguaje (pensamiento) cotidiano: "A veces es mejor no pensar". "Si piensas demasiado no actúas". "Pensar es aburrido, sólo sirve para agobiarse". "Es mejor guiarse por los impulsos". "Pensar es emparanoiarse"...
Estas críticas no creo que deban atribuirse a un presente dado a despreciar la reflexión frente a la inmediatez del impulso, o un ascenso de lo irracional. Estas críticas las encontramos, en diferentes versiones, desde el nacimiento de la filosofía. Se cuenta de Tales – según leemos en Platón (Teeteto 174a) – que, mientras se ocupaba de la bóveda celeste, mirando a las estrellas, cayó en un pozo. Se rió de él entonces una sirvienta tracia, diciéndole que mientras deseaba con toda pasión llegar a conocer las cosas del cielo, le quedaba oculto aquello que estaba ante su nariz y bajo sus pies. “Esta burla viene muy bien a todos aquellos que dedican su vida a la filosofía”, añade Platón. También son conocidas las burlas sobre Sócrates en la comedia Las Nubes o en relación al trato que le dispensaba su mujer Xantipa.
Es cierto que la filosofía puede caer en sus propias mixtificaciones, convertirse en un pensamiento solipsista y ensimismado, representada en la figura del pensador solitario. Pero, como mostraba Platón, la filosofía, el pensamiento, se desarrolla en el diálogo (con los demás ciudadanos, con la tradición, con los libros), no es una tarea solitaria, se construye colectivamente; y su función es guiar la acción (orientar críticamente la acción, criticar lo establecido, buscar otras formas de pensar, otra formas de vivir), no entorpecerla.

20 sept 2016

¿De qué trata la Filosofía? I


El filósofo griego Aristóteles dio quizás una de las mejores definiciones de la filosofía, situándola ante el estupor, el asombro del ser humano ante su entorno, ante su propia condición o existencia. Para ello debemos adoptar, como ha señalado V. Gómez Pin ("Filosofía", Espasa Calpe, 2008), la actitud interrogativa de los niños. Una actitud que puede parecernos desconcertante e irritante en ocasiones, pero tras las que aparecen algunas de las cuestiones más elementales y radicales. Filosofar es por tanto "hablar de cosas que a todos nos conciernen", cuestiones elementales pero que tienen un carácter universal. Se trata de una búsqueda de conocimiento que necesita despegarse de las preocupaciones cotidianas (cuando éstas nos dejan despegarnos). Es necesario, por tanto, "tomar las cosas con filosofía", con la distancia y lucidez que buscamos en la reflexión y la experiencia. La filosofía sería un "amor al saber" que no reduce a éste, como señala el texto de Aristóteles, a un mero instrumento, sino que más bien parece una "ciencia libre": un amor "desinteresado", una ciencia de hombres y mujeres libres, capaces de conquistar, para todos, el ocio necesario para hacer del conocimiento un juego; un juego que no sirve a intereses materiales o espirituales ajenos a la necesidad de responder a ese estupor o asombro inicial, a la búsqueda de una lucidez que permita desarrollar nuestra condición humana.

"Pues los hombres empiezan y empezaron siempre a filosofar movidos por el estupor. Al principio su estupor es relativo a cosas muy sencillas, mas poco a poco el estupor se extiende a más importantes asuntos, como fenómenos relacionados con la Luna y otros que conciernen al Sol y las estrellas y también al origen del universo. Y el hombre que experimenta estupefacción se considera a sí mismo ignorante (de ahí que incluso el amor de los mitos sea en cierto sentido amor de la sabiduría, pues el mito está trabado con cosas que dejan al que escucha estupefacto). Y puesto que filosofan con vistas a escapar de la ignorancia, evidentemente buscan el saber por el saber y no por un fin utilitario. Y lo que realmente aconteció confirma esta tesis. Pues solo cuando las necesidades de la vida y las exigencias de confort y recreo estaban cubiertas empezó a buscarse un conocimiento de este tipo, que nadie debe buscar con vistas a algún provecho. Pues así como llamamos libre a la persona cuya vida no está subordinada a la de otro, así la filosofía constituye la ciencia libre, pues no tiene otro objetivo que sí misma".

                                                                                                           Aristóteles, Metafísica, 982 G 10-25
Cuestiones:
- ¿Qué significa "tomarse las cosas con filosofía"?
- ¿Por qué afirmaba Aristóteles que la filosofía era una "ciencia libre"?

¿De qué trata la Filosofía? II


"Todos los hombres y todas las mujeres son filósofos; o, permítasenos decir, si ellos no son conscientes de tener problemas filosóficos, tienen en cualquier caso, prejuicios filosóficos. La mayor parte de estos prejuicios son teorías que inconscientemente dan por sentados o que han absorbido de su ambiente intelectual o de su tradición...
Una justificación de la existencia de la filosofía profesional residen en el hecho de que los hombres necesitaban que hubiera quien examinase críticamente estas extendidas e influyentes teorías"

                                                                    K. Popper, "La lechuza de Minerva".

La idea central de este fragmento del filósofo vienés Karl Popper es subrayar el carácter esencialmente humano de la actividad filosófica, aunque ésta -como actividad crítica y reflexiva- no siempre se hace consciente ni se lleva a la práctica. Como ya vimos, Aristóteles ya señalaba que los seres humanos aspiramos a vivir con lucidez, con conocimiento. Así, cuando decimos a alguien eso de "tómate las cosas con filosofía" le estamos animando a tomarse tiempo para pensar y reflexionar sobre lo que le preocupa, a no acudir ciegamente a las respuestas más comunes o que están más a mano, que busquen alternativas o, simplemente, que estudie bien el problema (quizás la solución esté en replantearlo mejor o ver que no tiene sentido).
Nacemos y nos educamos en un ambiente social y cultural que nos trasmite e inculca muchos conocimientos, pero también algunos prejuicios (ideas preconcebidas que aceptamos sin cuestionar o cuyo cuestionamiento se considera censurable o "sensible"); prejuicios que se percibieron, en su época, como verdades científicas y objetivas: la natural superioridad de una raza sobre las demás, o del hombre sobre la mujer, el poder divino de los monarcas, la existencia de "guerras justas", la identificación de bienestar con consumo...
Cuando nos enfrentamos con la reflexión a estos prejuicios surge realmente la actitud filosófica: somos conscientes de tener problemas filosóficos. Lo que antes eran respuestas claras y tranquilizadoras sobre muchos temas se transforman ahora en interrogantes que nos desasosiegan. Vivir entre preguntas nos aviva la curiosidad y la búsqueda de lucidez y conocimiento; vivir entre respuestas establecidas y cerradas sólo nos hace más obedientes y resignados, es vivir una vida impuesta.
Hablamos aquí de una concepción de la filosofía como una actividad, un modo de vivir y enfrentar sus interrogantes (la felicidad, la libertad, la muerte, el dolor, el conocimiento...); aunque también la filosofía contiene un campo de conocimientos y conceptos que se han ido desarrollando en la historia del pensamiento. A lo largo de la historia, la filosofía fue la ciencia primera, la que estudia los principios y fundamentos de todo conocimiento humano, sus presupuestos básicos. De ahí el símbolo de la lechuza que también aparece en el título del libro de Popper: la lechuza es un ave nocturna, levanta el vuelo al atardecer en busca de sus presas; así la filosofía reflexiona y trabaja críticamente sobre lo que aportan otras ciencias, comienza cuando éstas paran a descansar, cuestiona o analiza sus presupuestos éticos, políticos, ontológicos o metodológicos.

Slavoj Zizek: ¿Para qué sirve la filosofía?

Slavoj Žižek (se lee “yiyek”), un conocido filósofo eslovaco con un gran sentido del humor, que utiliza divertidas anécdotas y ejemplos en sus intervenciones públicas. A continuación podéis ver un corto vídeo en el que explica para qué sirve la filosofía.
 "¿Qué es la filosofía? La filosofía no es eso que algunas personas piensan: algunos ejercicios locos sobre la verdad absoluta que te permite adoptar una postura escéptica. "Nosotros, los científicos, somos quienes tratamos con problemas verdaderos que pueden medirse y resolverse; los filósofos sólo se preguntan por cuestiones metafísicas estúpidas y cosas así; simplemente juegan con la verdad absoluta, que todos sabemos que es inaccesible". No es así. Yo creo que la filosofía es una disciplina muy modesta. La filosofía se pregunta de manera diferente sobre las cosas.
 ¿Cómo aborda un filósofo el problema de la libertad? No se trata de preguntar «¿Somos libres o no?» o «¿existe Dios o no?». Formula cuestiones simples, que nosotros denominamos preguntas hermenéuticas (que buscan fijar las condiciones relevantes de toda interpretación): «¿Qué significa ser libre?» Así que esto es básicamente lo que hace la filosofía: simplemente pregunta (cuando usamos ciertas nociones, cuando realizamos determinadas acciones, etcétera) cuál es el horizonte implícito para entenderlas. No se pregunta por cuestiones utópicas estúpidas, como «¿existe la verdad». No: la pregunta es «¿Qué quieres decir cuando afirmas que algo es verdadero?». Así que, como puedes ver, la filosofía es una cosa muy modesta y los filósofos no son esos locos que buscan una verdad eterna y cosas así». 
 Cuestiones:
 1. ¿Cuál es la concepción tradicional de la filosofía que Žižek rechaza por ambiciosa?
2. ¿Por qué dice Žižek que la filosofía es una disciplina modesta?
3. ¿Cuál es la manera diferente de hacer preguntas de la filosofía?


Agradecimientos: A Gabriel Arnaiz.

F. Savater: ¿Qué entiendo por filosofía?

Fernando Savater es Catedrático de Filosofía y escritor, y ha publicado más de ochenta obras de distintos géneros. Ha sido además profesor en la facultad de filosofía de las Universidades de Madrid y Euskadi. Su libro Ética para Amador ha sido traducido a más de veinte idiomas. Ha ganado los premios Planeta, Anagrama y el Nacional de Ensayo. En esta entrevista, Savater habla de cómo entiende el la filosofía y la tarea del filósofo en la actualidad. Mira y escucha atentamente los primeros 6 minutos de la entrevista y contesta, si quieres, a las cuestiones que tienes a continuación.
Enlace: http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo/pienso-luego-existo-fernando-savater/1206662/

CUESTIONES: 
1. ¿Cómo entiende Savater la tarea de la filosofía?
2. ¿Cuál es la conexión de la filosofía con la democracia? 
3. ¿Cuál cree que es el papel de la enseñanza de la filosofía en el bachillerato?

15 sept 2016

La filosofía en el bachillerato

En la introducción del libro Las preguntas de la vida, de Fernando Savater, éste se hace las siguientes preguntas sobre el papel de la filosofía en el bachillerato:
¿Tiene sentido empeñarse hoy, a finales del siglo XX o comienzos del XXI, en mantener la filosofía como una asignatura más del bachillerato? ¿Se trata de una mera supervivencia del pasado, que los conservadores ensalzan por su prestigio tradicional pero que los progresistas y las personas prácticas miran con justificada impaciencia? ¿Pueden los jóvenes, adolescentes más bien, niños incluso, sacar algo en limpio de lo que a su edad debe resultarles un galimatías? ¿No se limitarán en el mejor de los casos a memorizar unas cuantas fórmulas pedantes que luego repetirán como papagayos? Quizá la filosofía interese a unos pocos, a los que tienen vocación filosófica, si es que tal cosa aún existe, pero ésos ya tendrán en cualquier caso tiempo de descubrirla más adelante. Entonces, ¿por qué imponérsela a todos en la educación secundaria? ¿No es una pérdida de tiempo caprichosa y reaccionaria, dado lo sobrecargado de los programas actuales de bachillerato
    Lo curioso, como advierte Savater, es que los primeros adversarios de la filosofía le reprochaban precisamente ser "cosa de niños", impropia de adultos prácticos y ocupados. La filosofía parece empeñada en hablar de lo que todavía no sabemos, no nos da información, como las ciencias, sino que nos interroga sobre lo que significa la información que tenemos, "cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras informaciones, qué supone todo ello en la consideración general de la realidad en que vivimos, cómo podemos o debemos comportarnos en la situación así establecida". La filosofía consistiría así en una forma de mirar y argumentar. Como señala Savater, "una cosa es saber después de haber pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. Antes de llegar a saber, filosofar es defenderse de quienes creen saber y no hacen sino repetir errores ajenos".
    Por todo lo anterior, y para responder a la cuestión que hacíamos al comienzo, Savater sostiene que la filosofía en el bachillerato contribuiría a humanizar la educación, en el sentido libre y antidogmático que necesitan nuestras sociedades democráticas. Pues, advierte Savater, "¿hay otra dimensión más propiamente humana, más necesariamente humana que la inquietud que desde hace siglos lleva a filosofar?". Y esto a pesar de que, en la actualidad, todo el mundo parece querer soluciones inmediatas y prefabricadas.

Cuestiones:
- Comenta las ideas principales del primer capítulo del libro "Las preguntas de la vida". ¿Qué opinión te merecen las ideas de Savater sobre la filosofía?

3 jul 2016

El sentido de la vida. Woody Allen

A continuación os dejo dos fragmentos de dos películas del director norteamericano Woody Allen, que gusta de tratar -en muchas ocasiones con humor- cuestiones filosóficas. Más abajo podéis también leer un breve texto de Allen titulado "Mi filosofía".

Anni Hall. Monólogo inicial sobre la existencia e infancia.

La última noche de Boris Grushenko.  

24 may 2016

El Ejido (2000): Racismo, trabajo y conflicto de clases.

El lunes 7 de febrero del 2000, el diario El País informaba de los graves acontecimientos ocurridos en el fin de semana anterior en la localidad almeriense de El Ejido:
La barbarie racista se apoderó de El Ejido (Almería) este fin de semana durante 24 horas. El asesinato de Encarnación López, de 26 años, el tercero cometido supuestamente por inmigrantes en dos semanas, desató el odio y una ola de violencia sin precedentes que se ha cobrado 22 heridos. No hubo, sin embargo, detención alguna. Las concentraciones pacíficas del sábado derivaron por la noche en brutalidad xenófoba: decenas de vecinos arrasaron locales con sello extranjero, como una mezquita, locutorios telefónicos, carnicerías y restaurantes e incendiaron varios coches. El vandalismo duró hasta las cinco de la madrugada, y se recrudeció a lo largo de todo el domingo. Extranjeros, policías, políticos y periodistas han recibido amenazas y ataques. El ministro del Interior ha advertido de que el peso de la ley caerá sobre el presunto asesino -un joven bajo tratamiento psiquiátrico- y sobre quienes se toman la justicia por la mano.
 Decenas de comercios y locales arrasados, viviendas quemadas y dos mezquitas saqueadas en tres días de disturbios; entre 1.500 y 3.000 personas desplazadas y apartadas de sus casas durante días; 500 denuncias de agresiones recogidas por Cruz Roja. Entre el 5 y el 7 de febrero de 2000, España vivió una de las mayores persecuciones de inmigrantes que se han dado en la Unión Europea.



El antropólogo Ubaldo Martínez Veiga estudió este grave episodio racista de la localidad almeriense de El Ejido en su libro El Ejido: discriminación, exclusión social y racismo (Cyan, 2001) y en algún artículo como el titulado Organización del trabajo y racismo. El Ejido en el año 2000. Estas son las conclusiones del artículo, que contextualiza este ataque racista dentro de la organización de clases y la descualificación y desvalorización del trabajo (agudizado por la ausencia de derechos de los trabajadores inmigrantes, a los que se intenta segregar espacialmente de los nativos). Hasta 1984 El Ejido era una comunidad abierta a la llegada de inmigrantes nativos que se integraron con rapidez en ella y se convierten en propietarios con una cierta rapidez, y absolutamente cerrada, especialmente después de esta fecha, a la integración a través de la propiedad de los inmigrantes extranjeros. Además, se trata de transformar ideológicamente lo que es un trabajo absolutamente necesario y vital para la producción, aunque se califique de "temporero", en algo que se presenta como no necesario, secundario, o incluso redundante.
Lo que ha ocurrido en El Ejido es la descentralización productiva que, junto a otros elementos, permite la rotación de los trabajadores entre unas parcelas y otras, entre unos propietarios y otros. Con ello, lo que se consigue es la consideración de cada trabajador como absolutamente sustituible por otro. Incluso, las habilidades se homogeneizan y los trabajadores pierden toda posibilidad de utilizar el monopolio de estas habilidades como instrumento de negociación. Con ello se constituye una ideología acerca del trabajo como algo que sobra, que no se necesita. Ésta se refuerza con la situación de los inmigrantes fuera de la ciudad, apartados, sin posibilidad de mezcla con los nativos. En última instancia, el racismo presente en este caso no es más que una muestra extrema del intento de negar la existencia o, al menos, relevancia de la clase trabajadora.

Cuestiones:
 - ¿Qué acontecimiento desencadenó los ataques racistas en El Ejido?
- ¿Por qué se extendieron las agresiones a toda la comunidad inmigrante?
- ¿A que se debe la presencia de la población inmigrante en este pueblo almeriense? ¿En qué se sustenta la economía local?
- A partir de las reflexiones anteriores en torno al caso de El Ejido, ¿podrías explicar qué conexiones se establecen entre racismo, lucha de clases y desvalorización del trabajo?
- Hubo compromisos políticos para mejorar las condiciones laborales y habitacionales de los inmigrantes que trabajan en el campo de El Ejido. Después de ver el breve documental Diez años después, ¿crees que ha mejorado la situación? ¿Cuál ha sido el papel de la Federación de Mujeres Progresistas de El Ejido?

16 may 2016

El trabajo en la sociedad posindustrial.

Tras aprobar la dura reforma laboral italiana de junio de 2012, la ministra Elena Fornero declaraba: "El trabajo ya no es un derecho, debe ser ganado, incluso, a través del sacrificio" En torno al mundo de la técnica, de la sociedad posindustrial y sus problemas, podemos comentar el siguiente documental titulado El trabajo (La noche temática, La 2), del que hemos extraído el siguiente fragmento:
Hoy hay 2.500 millones de trabajadores en el mundo, y entre ellos hay diferencias enormes de salario. Aumentan también las diferencias entre el mundo rural y urbano. El crecimiento descontrolado de las ciudades crea trabajos precarios y marginales.
En los países pobres existen muy malas condiciones laborales, lo que provoca, por una parte, el desplazamiento de muchos trabajadores (una emigración legal o ilegal, que ocupan trabajos malpagados en los países ricos); y por otra parte, el desplazamiento de grandes empresas de los países desarrollados hacia los países en vías de desarrollo (empresas que se aprovechan de los salarios ínfimos y la desprotección laboral). Estas grandes empresas subcontratan su producción con pequeñas empresas del Tercer Mundo, a la vez que utilizan mano de obra infantil (más barata y desprotegida, si cabe). Según las leyes internacionales, está prohibido el trabajo a menores de 15 años. Si el trabajo de los menores ha contribuido siempre al mantenimiento de las familias pobres, su inclusión en la economía de mercado ha generado nuevos y graves abusos.
En el otro extremo, Japón ha representado mucho tiempo el modelo capitalista a seguir. La buena preparación de sus trabajadores les convirtió en unos de los más productivos del mundo. Las empresas japonesas ofrecían seguridad a sus empleados a cambio de lealtad (o dependencia). El sistema japonés de trabajo para toda la vida garantizaba una fuerza de trabajo estable, leal (o sometida) y la paz social. Se penalizaba por otras vías la movilidad, el cambio de empresa. Los trabajadores japoneses llegaban a alcanzar hasta 400 horas más de trabajo al año que los trabajadores de otros países industrializados. Pero esto también tenía su contrapartida: el agotamiento o “muerte por fatiga laboral”. Algo que los jóvenes japoneses de hoy no parecen estar dispuestos a aceptar. Además, los actuales gerentes empresariales japoneses ven caro y poco flexible el sistema anterior.
LA CRISIS DEL TRABAJO.      
En la actualidad, hemos pasado de un sistema de producción en el que la materia prima era tangible, a otro en el que la materia prima es la información y circula por internet o los nuevos medios de comunicación.
     En nombre de la rentabilidad y los beneficios, aumenta el número de despidos en distintos sectores (la agricultura, la industria, la administración...), y no se ven todavía nuevas fuentes de empleo que los sustituyan.
     Las máquinas, la automatización de los procesos productivos, continúan sustituyendo al trabajador, especialmente la que carece de especialización o cualificación.
     Otro factor que está acelerando los cambios en el mundo del trabajo es la Globalización. Los medios de transporte y comunicación más eficientes permiten conectar las economías y recursos de distintas partes del mundo; aunque, generalmente, en beneficio de los países ricos sobre los mercados de los países más pobres.
     Aumentan, a su vez, las personas en demanda de trabajo, mientras parecen disminuir las ofertas. Unas personas tienen demasiado trabajo, y caen en la ansiedad y el estrés; mientras otras tienen insuficiente o ninguno (y caen en la exclusión social). Parece haber dos escenarios futuros: la aparición de nuevas fuentes de trabajo, o una sociedad dividida y en conflicto. La prometida sociedad tecnológica del ocio sigue siendo un sueño. Los afortunados de poseer trabajo cada vez disponen de menos vida personal fuera de él.
      En la actualidad, los métodos que inspiraron el taylorismo y el fordismo, en su intento de robotizar al trabajador, están en desuso. Ahora se afirma que sólo producen absentismo laboral y descenso de productividad. Las nuevas tendencias en el mundo laboral consisten en implicar al trabajador en el proceso productivo, en la toma de decisiones. A diferencia de lo que afirmaba Taylor, se pide al trabajador que piense y participe en el proceso de trabajo; pero también se le demanda una formación continua.
     Otros factores crecientes son la frecuencia de la subcontratación, lo que permite a las empresas reducir costes de personal; o la potenciación de los “trabajadores autónomos”, que permite mayor libertad e independencia, aunque también más aislamiento y desprotección. Esa libertad se traduce muchas veces en libertad de trabajar a todas horas y a destajo.
     El trabajo parece convertirse en una de las grandes religiones de la Historia, pues es lo que cada vez más da sentido a nuestras vidas. Aunque es una religión bastante reciente. El trabajo gobierna nuestras vidas: durante gran parte de ella nos preparamos para el trabajo, otra parte trabajamos sin descanso, y sólo en la vejez alcanzamos la “jubilación”. Nos definimos generalmente por nuestro trabajo; e incluso a los niños les preguntamos qué van a ser de mayor (en qué van a trabajar). Los expertos modernos consideran que para el 2010 o 2020 un 5 o un 10 % de la población producirá los bienes que necesitamos. Y entonces, ¿qué harán los demás?

      Algunas soluciones planteadas a la actual crisis del trabajo son las siguientes:
La economía, el mercado, no debe ser la que oriente unilateralmente la vida social (no toda acción social debe estar basada en la lógica del beneficio o de la competitividad). La redistribución del trabajo, mediante la reducción de la jornada laboral o periodos sabáticos obligatorios. El salario mínimo social (todo ciudadano tendría derecho a un salario mínimo). El derecho a la pereza o al trabajo humanizado (para el hombre, no para la mercancía o el beneficio). La sustitución del modelo de producción capitalista, basado en la lógica del crecimiento indefinido y del beneficio. Producimos tal cantidad de bienes, que podríamos permitirnos trabajar menos, y así trabajar todos y en mejores condiciones.

Para ilustrar estas cuestiones os recomendamos ver algunas de las siguientes películas, de las que os ponemos sus trailers.

El Método Grönholm, de Marcelo Piñeyro (2007).

Recursos humanos de Laurent Cantet (1999).
Los lunes al sol , de Fernando León.

El film Arcadia, de Costa Gavras.

Cuestiones:
- ¿Podrías contar qué experiencias has vivido en el mundo laboral, y cuáles observas que son las tendencias actuales del mercado de trabajo?

12 may 2016

La privatización de la enseñanza pública

        Junto al recorte en la asignación de recursos, un elemento actual muy preocupante en la enseñanza pública es la privatización de su gestión y recursos, una tarea en la que la Comunidad de Madrid ha servido de punta de lanza en nuestro país. En esta Comunidad, no sólo se ceden terrenos públicos para construir colegios privados, sino que también se ceden centros públicos ya construidos para su gestión y beneficio privado. Así, por ejemplo, el ayuntamiento El Álamo de Madrid privatizó un colegio público cediendo, durante los próximos 50 años, su control a una empresa privada sin experiencia educativa alguna, a cambio de un canon. Estas empresas podrán utilizar estas escuelas creadas a cargo de los presupuestos públicos no sólo para la actividad docente regulada, sino también para sus negocios fuera del horario escolar.
Otro caso es el del colegio infantil Platero, del pueblo madrileño de Meco, que, a pesar de las fuertes protestas de los padres, pasó el curso pasado a manos de Eulen, una empresa especializada en servicios de limpieza y seguridad. Esta compañía había ganado un concurso público de la Consejería de Educación presentando una oferta claramente inferior en baremos educativos pero mucho más barata en lo económico, quedando así clara la mercantilización de nuestro sistema educativo (Fuente: El País).

La polémica llegó hasta la Cámara regional madrileña. En ella, la consejera de Educación, Lucía Figar, denunciaba al parlamentario socialista:  "¿Qué me está pidiendo, que prevarique, que manipule la adjudicación de un contrato?"; a la vez que lo justificaba señalando que  la empresa Eulen era la que mejores condiciones presentó entre la oferta económica y la educativa, y pidió al PSOE que pregunten a sus compañeros del exgobierno del "Tripartido en Cataluña o en Castilla-La Mancha donde Eulen también gestiona escuelas infantiles" (Fuente: Diario de Alcalá.es).

Pero este alarmante proceso de mercantilización y privatización de servicios sociales, incluida la educación, no es algo que se haya inventado la presidenta de la Comunidad de Madrid, es, por el contrario, un proceso que ya se lleva desarrollando en otros países europeos, y cuya lógica neoliberal es también aplicada por los gobiernos socialdemócratas, contagiados de esta "neolengua" capitalista empresarial (perdón, "de emprendedores"). Esta fiebre "privatizadora" tiene su apoyo incluso -como ha señalado en un artículo E. J. Díez Guitiérrez- en el mismo Tratado de la Constitución Europea, en el que los servicios públicos, como la educación pasaron a denominarse Servicios Económicos de Interés General, por lo que, al no ser definido explícitamente como un derecho, la responsabilidad de la educación termina diluyéndose entre otros agentes sociales ajenos al Estado.

La escuela como empresa (privada)

¿Qué función cumplen las campañas de descrédito sobre la calidad de lo público? ¿Qué efectos produce en la Educación? ¿Qué medidas se toman? ¿En qué consiste la Mcdonalización de la Escuela Pública? El siguiente trabajo está referido al contexto español, pero sirve para la reflexión en todos los ámbitos.


La introducción de los sistemas y métodos de gestión y funcionamiento de la empresa privada en el ámbito educativo.
( Extraído de Enrique Javier DÍEZ GUTIÉRREZ, "La globalización neoliberal y sus repercusiones en educación").

    Para ello, al igual que en el caso de las estrategias privatizadoras, el proceso comienza también con una campaña mediática de desprestigio de la “calidad” de lo público, culpabilizando de ello especialmente al profesorado. María de Lurdes Rodrigues, la ministra de educación portuguesa, lanzó el mensaje de que el profesorado cobra mucho, trabajaba poco y es absentista. El gran problema, para ella, era la “cultura igualitaria” del colectivo docente, en la que no hay una jerarquía clara y una selección en función de los méritos. En este mismo sentido, el documento de Bases de la Nueva Ley de Educación de Cataluña (LEC) afirmaba: “Es cierto que hay factores exógenos al sistema educativo (...), pero no se pueden ignorar otros factores endógenos (...): un profesorado que no está bien formado ni ‘asimila’ la legislación educativa”.
     En Asturias se exige, como condición para aumentar la retribución del profesorado, que cada uno firme un “cheque en blanco” en el que hay que adherirse a una (desconocida) carrera profesional de la que no se precisan las condiciones laborales que conllevara en el futuro. Este tipo de “carrera docente” ya se implantó en Portugal en 2007. En ella se prolonga la edad y los años de cotización para la jubilación, se prolonga el horario lectivo del profesorado de secundaria y el conjunto del profesorado tiene que estar a disposición de la escuela para hacer sustituciones y desarrollar tareas no docentes, hasta completar las 35 horas laborales, olvidando el tiempo necesario para preparar las clases, corregir los materiales del alumnado, etc.
Pero, sobre todo, se introduce un nuevo modelo de evaluación del desempeño que establece que sólo un tercio del profesorado podrá ascender a los niveles más elevados de la carrera profesional y crea dos categorías: profesorado y profesorado titular. El profesorado titular puntúa al resto del profesorado de “a pie” tras asistir tres veces a sus clases (como en Asturias, los “superiores” evalúan a sus subordinados), teniendo las evaluaciones positivas limitadas a un tercio de aquellos a quienes le corresponde evaluar.
     Los gobiernos del PSOE en Andalucía y Extremadura están promoviendo iniciativas parecidas, con los denominados “planes de calidad”. Estos planes se basan en la diferenciación salarial del profesorado al aumentar las dotaciones económicas a los centros y los incentivos al profesorado que se acogiera a los mismos. De la evaluación de los sucesivos años dependerá que la administración pague o no un complemento de productividad a quienes se comprometan con la reducción del fracaso, es decir, a reducir el número de suspensos.
      ¿Es posible la cooperación entre un profesorado dividido entre quien evalúa y quien es evaluado, sumido en la desconfianza, la competitividad y el sometimiento a los superiores jerárquicos, de los que se espera su evaluación positiva? ¿Este tipo de medidas trasmite confianza o desconfianza respecto a la labor y el prestigio del profesorado? ¿Es posible negociar colectivamente las condiciones laborales cuando se “chantajea” con la firma y el compromiso individual de cada profesor y profesora como condición para recibir la “prima” prometida? ¿No es esto una forma de quebrar la capacidad de lucha colectiva de la clase trabajadora y una forma de dividir y fracturar a los sindicatos? Es el modelo neoliberal que exige un terreno “libre de sindicatos” para implantar su maquinaria.
      Las medidas de la Ministra socialista de Educación portuguesa, que ha resistido doce huelgas sin inmutarse, emulan la misma lucha de Margaret Thatcher en Inglaterra contra los sindicatos mineros o la de Ronald Reagan con los sindicatos de pilotos. Son pulsos contra los sindicatos tratando de quebrar su capacidad de negociación colectiva. Su finalidad es individualizar las negociaciones y fragmentar la lucha social. Es lo que el gobierno socialista de la comunidad asturiana introduce como torpedo en la línea de flotación del movimiento sindical: contratos individualizados, en los que cada profesor o profesora firma un acuerdo individual comprometiéndose a participar en una carrera profesional competitiva y de méritos para recibir un sueldo digno.
      Estas medidas de presión y control sobre el profesorado, de socavamiento de la lucha sindical y colectiva, propias del modelo neoliberal, se ven acompañadas por otras estrategias que introducen la lógica del mercado en el mundo de la educación, especialmente en su forma de organización y gestión. Porque el modelo neoliberal considera que el problema de la ‘calidad’ de la enseñanza se encuentra en la gestión pública (la gestión que del servicio público ‘educación’ hace la titularidad pública), por lo que el ‘modelo’ que propone es el de una gestión privada del servicio público, pero ya no sólo en el sentido de que la gestión pase a manos privadas, sino de tal forma que los titulares públicos aprendan a gestionar como lo hacen los privados, cuya gestión se presenta como modelo de excelencia.
    Gentili denomina a este proceso Mcdonalización: aplicar soluciones de “racionalización” y “gerencialismo” en la escuela pública al estilo de las plantas industriales de fabricación y los McDonald’s. Lo que unifica a los McDonald’s y a la utopía educativa del mundo de los negocios es que, en ambos, la mercancía ofrecida debe ser producida de forma rápida y según ciertas normas rigurosas de control de la eficiencia y de la productividad. Mcdonalizar la escuela, analiza Laval, supone pensarla como una institución flexible que debe reaccionar a los estímulos o señales que emite un mercado altamente competitivo al que debe servir eficientemente en la  preparación de trabajadores y trabajadoras eficaces.
    Es evidente que la educación debe tener conexión con el mercado de trabajo; lo cuestionable es que sólo en función de ello se establezcan sus metas y se evalúe su impacto, como si lo auténticamente crucial de la escuela fuera preparar la mano de obra de los procesos productivos. Se convierte así el proceso educativo en una labor meramente técnica. Se le cercena y se niega el eminente carácter social y ético del acto educativo que implica conflictos de intereses, valores e ideales. Esta mutilación no admite que la comunidad educativa, protagonista del proceso educativo, participe activamente en la escuela, ni que se organice democráticamente.
     La imitación del mundo de la empresa privada tiene como justificación la búsqueda de eficacia. Este tema de la “escuela eficaz” debe relacionarse con la reducción de los gastos educativos, que se ha vuelto una prioridad con la quiebra de la intervención social del Estado. Si ya no se pueden aumentar los recursos a causa de la deseada reducción de los gastos públicos, el esfuerzo prioritario debe dirigirse hacia la administración más racional de los sistemas escolares pasando, como en la industria, a las formas de organización fundadas en la ‘gestión de calidad’. La eficacia gestora y el rendimiento se erigen en normas supremas.
       Para ello se necesitan, lógicamente, gestores y gestoras eficientes. Por eso se cambia el paradigma de entendimiento de la organización educativa, desviando el protagonismo de la comunidad educativa a los directores y directoras eficaces, profesionales de la dirección. El Decreto de Bases de la nueva Ley de Educación de Cataluña establecía que “(...) la Ley caracterizará la función directiva en un sentido profesionalizador y con unas condiciones de trabajo propias y claramente diferenciadas de el resto de personal docente. (…) Las direcciones de los centros dispondrán de un margen de acción relevante para consolidar un equipo profesional suficiente que asegure la gestión del centro, tanto a nivel pedagógico como administrativo y de recursos. (…) La Ley facultará a los centros educativos para definir el perfil del profesorado necesario para poder llevar adelante su proyecto, de tal manera que, en la medida que los profesores se adapten y se identifiquen con el proyecto educativo, se puedan consolidar plantillas”. Un gestor que pueda controlar, manejar y dirigir sus recursos humanos con “libertad”.
      La participación democrática de la comunidad educativa en el funcionamiento y gestión de los centros es sustituida progresivamente por la gestión de corte empresarial y de medición de rendimientos. Para ello es necesario poner al frente de las instituciones educativas a verdaderos gestores encargados de aplicar eficazmente las políticas de modernización, decididas desde arriba y capaces de movilizar y controlar a los docentes en la base. Esta filosofía de la jerarquización directiva, consagrada con la LOCE del PP, se mantiene con la LOE del PSOE. Si antes el director o la directora de un centro era la representación de la comunidad educativa ante la Administración (con la LODE), defendiendo los intereses de la misma y exigiendo el cumplimiento del derecho a la educación por parte de la Administración, ahora los papeles se invierten. La dirección se convierte en representante de la Administración en el centro educativo, ejecutora de sus disposiciones, mandos intermedios de esta nueva estructura jerárquica. Esto implica crear una burocracia cercana y dependiente de la Administración, con un “talante más comprensivo” ante sus medidas y difusora y controladora de sus instrucciones (Díez).
      Parece como si, para la administración central, lo fundamental consistiera en disponer de un “peón” más eficaz y, sobre todo, más ‘leal’ en el control de la base docente de los centros públicos con el fin de llevar a cabo las transformaciones del modelo educativo decididas desde arriba. Se refuerza así el conformismo y la obediencia esperada de los cargos directivos, más que incitarlos a confiar en las iniciativas de la comunidad educativa.
        En este contexto claramente neoliberal se transfiere al mundo educativo incluso el lenguaje economicista y mercantil de la empresa privada. De hecho, la institución escolar ha experimentado una verdadera “transferencia terminológica”, una inflación galopante del léxico de la gestión en la nueva lengua de la escuela: la escuela es redefinida como “empresa educativa”; la pedagogía se convierte en “competencias” y se propone concebir al profesorado como “recursos humanos”. Se introducen términos de esta ‘neolengua’ provenientes directamente del mundo de la empresa: “calidad total”, “sociedad del conocimiento”, “cliente”, “marketing”, “competencia”, “empleabilidad”, “flexibilización”, “excelencia”, etc. Se desintegra la formación del profesorado. En Castilla y León los centros de formación de profesorado están desapareciendo bajo la fórmula de la reagrupación en zonas rurales. Por su parte, en Andalucía, desde el año 2000, no superan los cinco centros entre las ocho provincias. Para este nuevo curso en la Comunidad Valenciana no aparece la convocatoria de las licencias para estudios que favorecen la formación continua del profesorado. En Madrid, desde junio, ha comenzado una campaña para evitar el posible cierre de 23 de los 28 centros existentes.
       Parece claro que lo que sí han conseguido estas medidas privatizadoras es transferir la responsabilidad (que ya no es colectiva, sino individual) a los propios “clientes”, dado que son quienes eligen. Las consecuencias de la elección deben asumirse individualmente (responsabilidad individual) liberando a la educación de su carácter de ‘bien público o común’ evitando así el control público (político) sobre ella.
        Se quiere así convertir la enseñanza en un asunto privado de consumidores y consumidoras que eligen según sus intereses. Esto supone un replanteamiento total del papel de la educación en la sociedad.
Bajo este enfoque lo que se hace, de hecho, es separar la educación de la esfera pública, regida por la autoridad política, para confiarla al mercado. En el mercado, cada cual, tanto ofertante como demandante, se regula por su cuenta, en función de su fuerza y sus posibilidades. La educación pasa así a ser un elemento de consumo individual. Se trata, en definitiva, de negar su condición de derecho social y transformarla en una posibilidad de consumo individual, variable según el mérito y la capacidad de los consumidores y las consumidoras. El sistema escolar pasa así del ámbito prioritario de los valores culturales y educativos a la lógica urgente del valor económico.
       Este replanteamiento se asienta sobre una suposición básica: la educación, como cualquier otro producto que se compra y vende, es una mercancía con la que aseguramos que los niños y las niñas (en algunos casos) de nuestra propia familia o grupo tengan la mejor posibilidad de salir adelante en la lucha despiadada y competitiva de cada uno contra todos en el sistema de darwinismo social del mercado. Y a “los míos” les compro las mejores oportunidades para que puedan competir con ventaja.
      Lejos de ser un derecho del que gozan todas las personas, dada su condición de ciudadanas, la educación debe ser establecida como una oportunidad que a las personas emprendedoras, a las consumidoras “responsables”, se les presenta en la esfera de un mercado flexible y dinámico (el mercado escolar). La ciudadanía, siempre preocupada por lograr mayores cotas de justicia social e igualdad de oportunidades queda desplazada por los consumidores y consumidoras para quienes sólo rigen las leyes del mercado: su preocupación es tener libertad para elegir y competir.
Por eso, la aparición casi simultánea de reformas educativas similares en distintos continentes, a pesar de materializarse en tiempos, lugares y formas diferentes, ha llevado a muchos autores y autoras a sugerir que las reestructuraciones actuales de la educación, que siguen las directrices de los organismos internacionales, han de entenderse como un fenómeno global y coherente con la ofensiva neoliberal que se vive en todos los campos y todos los frentes.
       La tesis central que se viene a concluir es que no solo se está en un proceso privatizador a escala mundial abriendo la educación a los mercados y rompiendo la concepción de la educación como un derecho social que ha de ser protegido por el Estado, sino que se está adecuando la misma educación a los principios y prácticas del mercado. Lo sorprendente es que esta dinámica neoliberal se ha configurado como “sentido común” tan poderoso que ha sido capaz incluso de redefinir los límites de la discusión.
          La consecuencia final es que los discursos de la equidad van siendo marginados, a medida que los discursos de la eficacia van colonizando el sentido común de las administraciones, de los y las profesionales y de las propias familias y estudiantes. El imperativo y la lógica económica se imponen a las políticas pedagógicas comprensivas y de equidad. Ha triunfado parcialmente en alterar el significado mismo de lo que implica tener un objetivo social de equidad (Hall).
        De tal forma que la discusión, en el terreno educativo, ya no se centra en cómo desarrollar un currículum emancipador basado en un desarrollo vital de nuestro alumnado que le garantice una ciudadanía plena, una participación real en la construcción de una sociedad más justa, sino en un currículum selectivo en función del mercado de trabajo con el fin de incrementar la competitividad internacional, la ganancia. Así se ha visto en la negociación del Pacto Educativo en España en 2010. La propuesta ministerial ha reforzado el modelo privado concertado existente, mayoritariamente confesional y selectivo, al considerarlo como parte del servicio público educativo, pues integra sin más a los centros privados concertados en el "Servicio Público de Educación". De esta forma equipara la escuela privada concertada con la de titularidad pública y eso significa una renuncia y un retroceso en la defensa del modelo público como pilar fundamental del sistema educativo. Se perpetúa el sistema de conciertos, renunciando además a la supeditación de lo privado a la planificación pública. Se abre la puerta a la presencia de las empresas en la universidad y en la Formación Profesional. En este último caso se adorna con un discurso de la necesidad de conexión con la sociedad y se permite la utilización de unos medios públicos en la investigación que pagarán y por lo tanto determinarán las grandes empresas.
          El problema de fondo es que el neoliberalismo ha provocado una sorprendente inversión ideológica de valores: el aura que solía conceder valor al bienestar de la población (esto es, el valor del bien común), se adhiere ahora a todo aquello que sea privado (o pueda ser privatizado). Allí donde la justicia y la necesidad social era la piedra angular de la discusión, ahora las cuestiones de la rentabilidad, la propiedad privada, el interés individual, la libre competencia, se han convertido en los términos, no sólo del debate político, sino también del pensamiento y el lenguaje de la reflexión cotidiana.
         Este desplazamiento de filosofías y “sentido común” es lo que explica que un buen porcentaje de personas pertenecientes a las nuevas clases medias ya no se preocupen tanto de la política social y educativa justa y redistributiva, ni de la democratización de la educación. Su obsesión es que, en las instituciones escolares, sus hijos e hijas tengan buenas calificaciones y avancen sin repeticiones de curso y, a ser posible, que les confieran competencias canjeables en el mercado por buenos puestos laborales.
         Por eso el fin de la educación está siendo transformado. La educación ya no se considera una forma de ampliar las oportunidades educativas, desarrollar programas de educación intercultural, mejorar las oportunidades de vida de las mujeres, de las personas de minorías, de la clase trabajadora, sino, más bien, organizar la educación con el fin de incrementar la competitividad internacional, de ser rentable en la formación de los futuros recursos humanos. Y los partidos socialdemócratas también han aceptado estas reglas de juego, han limitado el campo de discusión a los estrechos límites del contexto neoliberal. Por lo que los discursos políticos, tanto conservadores como socialdemócratas, están atrapados en este pensamiento único que se impone e impone prácticas coherentes con este modelo.

CUESTIONES:
- Tras leer el texto anterior, ¿podrías indicar cuáles son los métodos de gestión y funcionamiento introducidos en el ámbito educativo a partir del modelo de la empresa privada? ¿Cuáles serían los métodos y estrategias alternativos a este modelo?

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