9 abr 2018

Más allá de la crisis actual: Josep Fontana



      Necesitamos evitar el error de analizar la situación que estamos viviendo en términos de una mera crisis económica –esto es, como un problema que obedece a una situación temporal, que cambiará, para volver a la normalidad, cuando se superen las circunstancias actuales-, ya que esto conduce a que aceptemos soluciones que se nos plantean como provisionales, pero que se corre el riesgo de que conduzcan a la renuncia de unos derechos sociales que después resultarán irrecuperables. Lo que se está produciendo no es una crisis más, como las que se suceden regularmente en el capitalismo, sino una transformación a largo plazo de las reglas del juego social, que hace ya cuarenta años que dura y que no se ve que haya de acabar, si no hacemos nada para lograrlo (…). (Una reorganización de las relaciones sociales en su conjunto en beneficio del poder empresarial y financiero, eliminando las regulaciones sociales existentes y cualquier tipo de trabas a su dominio sin límite). No es que no haya signos esperanzadores de resistencia. No cabe duda de que las ocupaciones de plazas y las manifestaciones de protesta van a volver a brotar esta primavera, empujadas por la desesperación. (…) Pienso que es urgente, para dar sentido y coherencia a las protestas, que la izquierda –una izquierda real que nazca de más allá de la traición de la socialdemocracia de las terceras vías- elabore nuevas formas de lucha y de mejora, ahora que ya hemos aprendido que la idea de que el progreso era el motor de la historia es un engaño y que los avances para el conjunto de los hombres y las mujeres solo se han conseguido a través de las luchas colectivas. La semana pasada me pidieron en un diario de Barcelona que opinase acerca de cómo sería dentro de cinco años este capitalismo con el que nos ha tocado vivir. Y lo que respondí fue que eso dependía de nosotros: que lo que tengamos dentro de cinco años será lo que habremos merecido.
Josep Fontana, “Más allá de la crisis”, Viento Sur, 2012.
Ver más en: http://vientosur.info/spip.php?article6303
                                              
Cuestiones: 
1. Contextualiza (datos del autor y la obra) y señala la idea central del texto.
2. Analiza su temática. Origen y consecuencias de la actual crisis económica. Neoliberalismo o capitalismo financiero y especulativo. Resistencias y alternativas. Importancia de las luchas colectivas. Crítica a la idea de progreso.
3. Valora críticamente sus argumentos.

Para contextualizar mejor este fragmento, puedes ver la Entrevista en La2 al historiador Josep Fontana, con motivo de la publicación de su libro "El futuro es un país extraño" (Pasado & Presente, 2018).

También en http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-2-entrevista-josep-fontana/1742929/
 "La Ilustración une la idea de Estado a la de un contrato social entre unos súbditos y un Gobierno que los dirige. Pero a lo largo de los siglos XIX y XX ocurre que los Estados, para legitimarse, se identifican con las naciones, y eso comporta la invención de historias nacionales ad hoc, una aberración que no ha conducido más que a desastres. Por eso es preciso diferenciar entre la nación, que es un hecho fundamentalmente cultural y de conciencia, y el Estado, que deberíamos volver a basar en la idea del compromiso social".

5 abr 2018

Antropología para principiantes. Claude Lévi-Strauss


Claude Lévi-Strauss (1908-2009) fue un importante antropólogo francés de la segunda mitad del siglo XX. Vivió en Brasil desde 1935 a 1939, y allí llevó a cabo su primer trabajo de campo etnográfico, dirigiendo exploraciones periódicas en el Mato Grosso y la selva tropical amazónica. Ésta fue la experiencia que cimentó su identidad como profesional de la antropología y que reinterpretó en «Tristes trópicos», un viaje novelado de reflexión, sobre sus expediciones etnográficas en Brasil.
En su libro Pensamiento salvaje, Lévi-Strauss explica, en oposición a quienes  consideraban una diferenciación neta entre el modo de pensar de los "primitivos" y el de los "civilizados", que el supuesto "pensamiento primitivo" utiliza las mismas reglas estructurantes que el más moderno de los pensamientos científicos.
Gracias a él, hoy se tiende a rechazar los enfoques etnocentristas en la investigación etnológica humana, a favor de los estudios orientados a comparar las tecnologías de los pueblos antaño considerados "primitivos" en oposición a Occidente.

4 abr 2018

Historia de una escalera. Teatro y Censura en la España de la dictadura.

Historia de una escalera,  obra del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, parece representar el fracaso colectivo de la sociedad española tras la Guerra Civil. Frente a los sueños individualistas de Fernando por ascender socialmente se contrapone el fracaso de la apuesta por la lucha colectiva. Los personajes parecen haberse dejado "vencer por la vida", repitiendo de forma cíclica, en varias generaciones, la misma impotencia y frustración. Sólo el amor, torcido al final por otros intereses, parecía ofrecer una salida, especialmente a las mujeres, a esa insatisfacción y resignación. En un espacio interior y cerrado, que parece reflejar el inmovilismo de sus destinos, los personajes se asoman a la vida de los demás vecinos con cierta amargura.

La censura en el teatro de la España franquista.
       Los textos teatrales que se pretendieron representar durante la dictadura franquista debían pasar el filtro de la Junta de Censura de Obras Teatrales, un organismo que funcionó hasta 1978 (incluso durante los tres primeros años de la Transición). En muchas ocasiones la censura supuso "la desaparición de frases, la desvirtuación de diálogos y situaciones dramáticas, e incluso su prohibición total". También sufrieron la censura las obras de los autores del exilio (Max Aub, José Bergamín, León Felipe o Rafael Alberti),y autores extranjeros de signo claramente izquierdista (Bertolt Brecht, Jean Paul Sartre...). Hasta el 4 de marzo de 1978 no se recuperaría la libertad de expresión en los escenarios españoles (tras cuatro décadas de censura). Ese día entró en vigor el Real Decreto 262/1978.
    La censura condicionó la escritura dramática durante la dictadura franquista, llegando incluso a convertirse en el tema central, y de denuncia, de algunas obras teatrales, como sucedió con La mordaza, de Alfonso Sastre, en los años 50, o con Matrimonio de un autor teatral con la Junta de Censura, de Jesús Campos, en los 70.

Testimonio de Adolfo Marsillach. Junta de Censura (composición)

Impresos-modelo para la labor del censor teatral. Hasta 1963 estos impresos apenas variaron, y los apartados de que constaban son:

- “Breve exposición del argumento”
- “Tesis” (en el que debían comentar el supuesto mensaje de la obra en cuestión)
- “Valor puramente literario” y “Valor teatral”
- “Matiz político”
- “Matiz religioso”
- “Juicio general que merece al Censor”. Seguidamente, debían detallar las páginas en las que se realizarían “Tachaduras” y “Correcciones”, además de responder a cuestiones como: “¿Se juzga tolerable o recomendable para menores?”; “¿Qué modificaciones cabría introducir para autorizar, en su caso, la representación, en el supuesto de que la obra acusase deficiencias: de tipo político, social o moral, siempre que su valor literario lo aconseje?”, y “¿En qué lugares de la obra y en qué sentido habrían de introducirse esas modificaciones?”.
- “Otras observaciones del Censor”.
- Fecha y la firma del censor.

Sobre la censura de "Historia de una escalera". 

 Las primeras obras de Antonio Buero Vallejo, que inauguraban la corriente del realismo social en el teatro de posguerra, pasaron prácticamente inadvertidas a las tijeras censoras.

Expediente de censura de "Historia de una escalera" (11/10/1949).  Historia de una escalera fue autorizada para mayores de 16 años, con tres cortes (en las páginas 32 del Acto I, 18 del Acto II y 28 del Acto III) y dos modificaciones (página 18 del Acto II y 28 del Acto III). Los censores fueron: un vocal eclesiástico, Fray Mauricio de Begoña; Gumersindo Montes Agudo, falangista, crítico cinematogŕafico de la revista Juventud y sacerdote; y Emilio Morales de Acevedo (1888-1959), censor y crítico teatral en El Alcázar y Marca.

Historia de una escalera fue considerada como “un bello y sutil sainete para minorías selectas”, y de ella se dijo que era “expositiva sin mantener tesis alguna”; sin “fuerza polémica” en su planteamiento político, y “sin tacha” en lo moral. La obra se autorizó con algunos cortes y modificaciones puntuales (como la frase “Más vale ser un triste obrero que un señorito inútil”, en la que se obligó a sustituir “señorito” por “soñador”), y con algún comentario adverso -se la tildó de “pesimista”-, pues su presentación de aquella escalera de vecindad se alejaba en gran medida del vacuo triunfalismo del régimen. Sin embargo, como es sabido, la obra se estrenó en el Teatro Español (1949), entonces de titularidad estatal. El crítico teatral y censor Emilio Morales de Acevedo calificó su valor literario de “muy estimable” y añadió: “Es prodigio de observación y de verdad que lleva al autor a no querer prescindir de adjetivos vulgares para dar fuerza y color a la obra”. También Gumersindo Montes Agudo encontró cualidades estimables en la pieza: “valentía en el enfoque escénico, sinceridad en el perfil de los personajes, nobleza de tema, pulcritud en el trazado moral, intento de rasgar ciertos patrones escénicos, perfecta ambientación”. De esta forma el texto superó la censura y se estrenó en el Español en 1949.
Buero Vallejo situó los dos primeros actos de su obra en 1919 y 1929, y el tercero en 1949, eludiendo tratar el conflictivo año de 1939, y en consecuencia, la guerra civil, tema
 tabú por excelencia.

Debate sobre la censura: posibilistas contra intransigentes.
      En 1960, Alfonso Sastre y Antonio Buero Vallejo mantuvieron una polémica pública sobre el posibilismo teatral, en la que defendieron distintas opciones teóricas en tomo a la actitud que debían adoptar los creadores ante la censura de la dictadura. Sastre invitaba a los autores a escribir como si la censura no existiera, puesto que la arbitrariedad con que esta actuaba impedía saber de antemano qué obras eran imposibles. En su respuesta, Buero Vallejo matizaba su idea del posibilismo: "Cuando yo critico el imposibilismo y recomiendo la posibilitación, no predico acomodaciones; propugno la necesidad de un teatro difícil y resuelto a expresarse con la mayor holgura, pero que no sólo debe escribirse, sino estrenarse. Un teatro, pues, "en situación", lo más arriesgado posible, pero no temerario". Además, Buero negaba la posibilidad de escribir con absoluta libertad interior en el contexto histórico en el que a ambos les había tocado vivir y evidenciaba la contradicción entre los postulados teóricos de Sastre y la cautela con que había escrito La mordaza, precisamente para evitar que la censura la prohibiera.
        Sastre respondió reconociendo un cierto posibilismo en la escritura de La mordaza, "una obra que intentó ser posible después de tres obras prohibidas", si bien explicaba esta contradicción como momento de una evolución a lo largo de su trayectoria: su radicalización, afirmaría posteriormente, se produjo como respuesta a la violencia que continuamente recibían, él y sus compañeros, por parte del régimen.
       Las posturas teóricas de ambos autores se correspondían con trayectorias profesionales muy distintas: Buero Vallejo no solo estrenó casi la totalidad de sus obras escritas durante la dictadura, sino que sus estrenos generalmente se produjeron en mejores condiciones y obtuvieron mayor éxito de público. E n 1975, otro dramaturgo, Femando Arrabal, también polemizó con BueroVallejo por esta cuestión: "Por cierto que la polémica sobre el posibilismo mantenida entre Alfonso Sastre y Buero Vallejo toma todo su valor en estos momentos en que el primero está encerrado en la cárcel de Carabanchel y el segundo, académico de la Real Academia de Madrid, acepta los premios más famosos de la España de Franco". El duro comentario de Arrabal no hacía sino explicitar la opinión de una parte de la oposición antifi-anquista ante el posibilismo bueriano. El propio Alfonso Sastre, muchos años después, afirmaba: "Yo pienso que la equivocación de Buero Vallejo consistía en que, al ejercer su trabajo desde el punto de vista posibilista, se adaptó al sistema. Y adaptándose al sistema, no contribuyó demasiado a romperlo. [...] Y, por otro lado, la posición mía, más radical, tampoco es un gran triunfo porque ese radicalismo de mis posiciones me llevó a la inoperancia, a que mis obras no se estrenaran. Con lo cual tampoco contribuí grandemente a la libertad".

No obstante, a pesar de la polémica, ese mismo año ambos autores firmarían en el Manifiesto contra la censura que en 1960 presentaron más de 300 escritores, intelectuales y artistas. En este Manifiesto se recogían las siguientes exigencias:

1º. La urgente necesidad de una regulación de la materia con las debidas garantías jurídicas, estableciendo claramente el derecho de recurso.
2º. La necesidad, en cualquier caso, de que los funcionarios encargados de aplicar dicha regulación posean una personalidad pública, ya que el anonimato desde el que vienen ejerciendo sus funciones los censores es motivo de las mayores arbitrariedades.

Tampoco Buero escaparía por completo de la censura, pues se le prohibió Aventura en lo gris y se le retuvo durante once años La doble historia del doctor Valmy, donde afrontaba el nada cauteloso tema de la tortura a presos políticos. 

 Análisis de algunos de los párrafos censurados:

               Acto I:

Fernando.—[...] Y vosotros os metéis en el sindicato porque no tenéis arranque para subir solos. Pero ese camino no es para mí [...].
Pág. 17: Fernando.—[Veremos entonces quién ha llegado más lejos;] si tú con tu sindicato o yo con mis proyectos.
Pág. 23: Paca.—[¿Y quién te mantiene?] ¡Zorra, más que zorra! (Corrección propuesta: “¡Pingo, más que pingo!”).


Acto III
Pág. 28: Fernando.—Sí, como tú. También tú ibas a llegar muy lejos con el sindicato y la solidaridad
[...]
     Urbano.—¡Sí, hasta para vosotros; los cobardes que nos habéis fallado! (Corrección propuesta: “¡Sí, hasta para ti!”. Buero, sin embargo, lo corrigió de forma distinta, pero su corrección fue aprobada).

Fuentes:
Berta Muñoz Cáliz, "Censurado por el franquismo", El Cultural, 30/03/2006.
Berta Muñoz Cáliz, "A vueltas con el posibilismo teatral"

 https://www.rtve.es/television/20200428/imprescindibles-capital-centellas-antonio-buero-vallejo/2012947.shtml

Cuestiones: 
- ¿En qué consistió la postura posibilista y cuál la "intransigente" en el debate sobre la censura en el teatro de la España franquista? ¿Cuál crees que era la postura más acertada? ¿Qué es más importante, "la comunicación con el público" o la "libertad de creación o expresión"? 
- ¿Qué ideas se debaten en los fragmentos censurados de la obra? 

 

Rachel Carson: "Primavera silenciosa"

Bióloga marina y zoóloga de formación, Rachel Carson comenzó a trabajar en 1935 en la Agencia de Pesca de Estados Unidos, encargándose de escribir textos para la radio y la prensa dedicados a promover el conocimiento de la vida marina. Y como se le daba bien escribir, fue frecuentando la publicación de artículos sobre estos temas en revistas, actividad que la llevó a publicar en 1941 su primer libro, Under the sea wind (1941). Diez años después llegó el segundo, The sea around us, que constituyó un gran éxito editorial, manteniéndose 86 semanas en el primer lugar de la lista de los libros más vendidos del New York Times
      Con el éxito literario, en 1952 Carson pudo abandonar su trabajo (era ya redactora jefe del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos) y dedicarse plenamente a la escritura. Gracias a ello, en 1962 llegó la obra por la que siempre será recordada, Silent Spring (Primavera silenciosa). En él, y basándose en estudios propios, junto a otros ajenos de muy diversas disciplinas, se enfrentó a uno de los problemas más graves que produjo la civilización en el siglo XX, problema que continuamos padeciendo: el de la contaminación que sufre la Tierra. 
“Por primera vez en la historia del mundo -escribía en el capítulo 3 de su libro, significativamente titulado ‘Elixires de la muerte'- todo ser humano se halla ahora sometido al contacto con sustancias químicas peligrosas, desde su nacimiento hasta su muerte. Se han encontrado en peces en remotos lagos de montaña, en lombrices enterradas en el suelo, en los huevos de pájaros, y en el propio hombre, ya que estos productos químicos están ahora almacenados en los cuerpos de la vasta mayoría de los seres humanos. Aparecen en la leche materna y probablemente en los tejidos del niño que todavía no ha nacido”. 
Aunque también se ocupaba de otros pesticidas, el centro de sus ataques fue el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano), un producto que durante mucho tiempo, desde que el químico suizo Paul Hermann Müller lo sintetizase en 1936 (recibió el Premio Nobel de Medicina de 1948 por ello), se había utilizado con éxito para combatir a los insectos transmisores de enfermedades como el tifus, la malaria o la fiebre amarilla. El que lo que en un tiempo fue bendición pueda terminar convirtiéndose en maldición, no es sino una de las posibles consecuencias del conocimiento (que siempre es incompleto), un hecho que nos indica que es preciso estar alerta. Y este “estar alerta” no incluye sólo las consecuencias negativas que pueden derivarse de un nuevo descubrimiento, sino que implica asimismo a elementos ajenos a la lógica científica, como bien ilustra el caso de Rachel Carson.
dicloro difenil tricloroetano (ddt)
Conocedora la poderosa industria química estadounidense de las conclusiones a las que había llegado, gracias a unos avances del libro publicados en la revista New Yorker, y reconociendo el peligro que sus denuncias representaban para ellos, el lobby agroquímico intentó impedir su publicación presionando a la editorial, al igual que cuestionando los datos que incluía, la interpretación que se hacía de ellos y las credenciales científicas de la autora. Afortunadamente, no lograron su objetivo y Silent Spring se convirtió en un éxito de ventas (se vendieron medio millón de ejemplares), obligando a que se formase un Comité Asesor al Presidente para la utilización de pesticidas, e inspirando un movimiento mundial de preocupación por la conservación de la naturaleza. En 1969 se prohibió el uso del DDT en el control de plagas agrícolas y para 1972 se prohibió su uso al aire libre.

Aun así, y a pesar de que en 1992 un grupo de norteamericanos notables designase Silent Spring como el libro más influyente de los últimos cincuenta años, el empleo de pesticidas no disminuyó, aunque sí el empleo del DDT, actualmente prohibido. Pese a la publicación del libro de Carson, la utilización de pesticidas en la agricultura estadounidense continuó aumentando. En 1988, la Agencia de Protección del Medio Ambiente informaba que las aguas superficiales de 32 estados estaban contaminadas con 74 productos químicos agrícolas diferentes, incluyendo un herbicida, la atrazina, clasificado como cancerígeno potencial. Y es incluso peor: los compatriotas de Carson prohibieron algunos pesticidas en su patria, pero continuaron produciéndolos y exportándolos a otros países.
  Un fragmento de este libro lo encontramos en Andrew Dobson (ed.), Pensamiento verde, Trotta, Madrid, 1999 (Traducción de Óscar Ayala). Se trata de una recopilación de textos elegidos para ilustrar los diversos principios que conforman la política verde. Un pensamiento “verde” y no meramente “conservacionista”, pues trata de las causas de los problemas medioambientales en nuestras sociedades y de los cambios necesarios para enfrentarnos a ellos.  
 
A continuación puedes ver un pequeño vídeo sobre esta pionera del ecologismo norteamericano:

Fuentes: Fragmentos del artículo de José M. Sánchez Ron, El legado de Rachel Carson, El Cultural, 16/12/2016.
También https://culturacientifica.com/2017/12/04/historias-la-malaria-paul-muller-ddt-rachel-carson/
-https://elpais.com/ideas/2021-02-13/la-madre-del-ecologismo-moderno-salvo-a-los-petirrojos-del-ddt.html


 

24 mar 2018

Sobre el trabajo de estudiantes y docentes. El papel de la evaluación.

Desde la aparición de las pruebas PISA, la evaluación y el diagnóstico "para una escuela de calidad" se han convertido en el mantra pedagógico incuestionado y al que se supedita cada vez más la tarea docente y de la Inspección. Incluso se asignan "sellos de calidad" a centros que deben cumplir criterios de discutible validez pedagógica y social. Pero hoy queremos dejaros un fragmento de la exposición del pensador y famoso lingüista norteamericano Noam Chomsky sobre la necesidad de colocar la evaluación en su justo término dentro de la docencia, como criterio de valoración y mejora, no de competencia por la mejor cualificación, como meta final.


Cuestiones:
 - ¿Cuál debe ser la función de la evaluación en la escuela, según Chomsky? ¿Qué críticas hace a su uso en la actualidad?
 - ¿Cómo puede ayudar la escuela a que el alumnado pueda aprender, descubrir y explorar por sí mismo?

21 mar 2018

Malinowski: antropología en las Islas Trobriand

Tales of the Jungle (Cuentos de la Jungla) (BBC) es una serie documental sobre los grandes momentos de la antropología. Uno de los episodios está dedicado a Malinowski y las Islas Trobriand. Bronislaw Malinowski fue el antropólogo que cambió el modo en el que se desarrollarían los estudios de campo. Trabajó en un remoto grupo de islas del Pacífico, las Islas Trobriands, y vivió durante largos periodos de tiempo entre su pobladores, estudiando y haciendo sus vidas inteligibles a Occidente.

Cuestiones:
- ¿En qué consiste el trabajo de campo del antropólogo? ¿Cómo rompió con la tradicional "antropología de salón"?
- ¿Dónde realizó Malinowski su trabajo de campo? ¿En qué contexto histórico y social lo realizó? ¿Cuál era la relación entre la sociedad victoriana y el conocimiento de la cultura de los pueblos "salvajes"?
- ¿Qué escala se establecía en esta época, en la evolución humana, respecto a los pueblos considerados "primitivos"?
- ¿Por qué provocó cierto revuelo el descubrimiento de sus diarios?

8 mar 2018

Harry F. Wolcott. "El maestro como enemigo".

Harry F. Wolcott. Datos biográficos.

    Harry F. Wolcott, uno de los principales antropólogos de la educación del mundo y antiguo miembro de la Society for Applied Anthropology murió a la edad de 83 años el 31 de octubre de 2012. Wolcott se especializó en ciencias en Berkeley y consiguió su Doctorado en antropología educativa en Stanford en 1964 con George y Louise Spindler. Se unió a la facultad de la Universidad de Oregón en 1964, donde enseñó, hizo investigación y fue mentor de estudiantes en educación y antropología a lo largo de su carrera.
 Uno de los temas que atraviesa su trabajo es que la gente común a menudo se ve atrapada en instituciones que luego configuran su comportamiento. Centrándose en personas reales en estos lugares de trabajo, Wolcott pone las estructuras sociales de la escuela y la comunidad bajo una perspectiva particular. Así, por ejemplo, en su artículo "El maestro como enemigo", que analizamos en clase, un maestro occidental que enseña en una escuela en la sociedad Kwakiutl termina, a pesar de sus buenas intenciones, por aceptar su papel como "el enemigo" para entender el rechazo y la hostilidad de sus alumnos. Una categoría cultural sorprendente para los pedagogos y la antropología de la educación ("The Teacher as Enemy" en Education and Cultural Process, George Spindler, ed., 1974). 

 
Otra investigación de Wolcott fue el caso de un hombre agradable que se emplea como director de una escuela y se encuentra a sí mismo como "El hombre en la oficina del director" (1973). A pesar de los esfuerzos de los participantes, las innovaciones se convierten en un sistema de división cuyas fronteras son difícil de cruzar (Teachers vs. Technocrats, 1977).
 Un segundo tema del trabajo de Wolcott fue el trabajo de campo. Disfrutó, contempló y escribió sobre el trabajo de hacer antropología. En The Art of Fieldwork, explora la etnografía, desde el desarrollo de un proyecto, el ingreso a un entorno de campo, la entrevista y la toma de notas, el desarrollo de un análisis sólido, hasta la dificultad de escribir un artículo, una disertación o un libro. Sus muchos artículos y libros sobre cómo hacer etnografía dentro y fuera de las escuelas lo convirtieron en un maestro de los métodos cualitativos. 
 Wolcott vio el valor de la antropología aplicada a situaciones nuevas. En un viaje a Zimbabwe en 1973, descubrió cómo podía pasar tiempo en los "jardines de cerveza" de esa ciudad. Su ojo profesional captó la importancia de los lugares donde coincidían los negros y los blancos en un país segregado, y así en 1974 publicó The African Beer Gardens of Bulawayo: El consumo integrado en una sociedad segregada.  
Wolcott dio forma a la antropología educativa a través de su trabajo en los sistemas escolares de EE.UU., pero acumuló experiencias interculturales en otros lugares.
 Para una visión general del trabajo del antropólogo Harry F. Wolcott, es interesante leer su propia retrospectiva en el artículo "Etnografía sin remordimientos" (2006).

6 mar 2018

Carl Amery, "Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?



Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI? Hitler como precursor.
Turner, FCE, Colección Noema, 2002. 

"Frente a la tendencia generalizada de interpretar el período del Tercer Reich como una excepcionalidad histórica, como un tumor crecido en el corazón de la civilizada sociedad occidental, este ensayo rastrea los fundamentos "científicos" y "filosóficos" así como el ambiente social en los que se cimentó el engrudo teórico del nazismo y avisa de su pervivencia en el seno de la sociedad contemporánea".

La aparición de un nuevo interrogante en la Europa de entreguerras -las condiciones que requiere la continuidad de nuestra especie en un planeta limitado-  tuvo como respuesta, en la Alemania nazi, la aplicación de "un programa asesino que ejecutaría un pueblo superior". Un programa que permitiría a esa raza "superior" poder y bienestar a través de una agresión permanente, mediante el sometimiento y diezmo de los pueblos esclavos.
Para Amery sería de "una ingenuidad imperdonable suponer que las próximas décadas y generaciones no pudieran revivir dicho programa".
 Las ideas que aparecen en el libro "Mi lucha", de Hitler, estaban ya en el ambiente cultural y científico de la década de los veinte del siglo pasado. Incluso en sectores progresistas abundaba el racismo explícito, la eugenesia y las afanes imperialistas. Los avances en genética y el darwinismo social dieron lugar a un "racismo científico" que con esos argumentos hacía imposible la integración o asimilación voluntaria del diferente (la naturaleza heredada no se podía cambiar). 
El propio lenguaje metafórico de Hitler se basaba en lo epidemiológico, en lo clínico, en la denuncia del "bacilo judío", la "infestación racial" o el peligro de la degeneración racial. La naturaleza se interpretaba así como una juez implacable que los defensores de la igualdad intentaban insensatamente violentar salvando a los más débiles y discapacitados.
Amery se plantea si es posible, o probable, "una crisis hitleriana en el siglo XXI: "Se está partiendo (en la actualidad) del supuesto de que la producción deseada de la economía mundial puede ser satisfecha, gracias a los avances científico-técnicos, por un veinte por ciento de la población mundial". El resto (de la población) es custodiado por la actual sociedad de la vigilancia, pero "cabe prever que algún día habrá que deshacerse de él". Lo que debemos desarrollar -propone Amery- es "una nueva solidaridad con la biosfera, el sustrato de la vida, que se apoye en el conocimiento y en la humildad".
  

Datos biográficos:

Carl Amery, cuyo verdadero nombre es Christian Anton Mayer, nacido el 9 de abril de 1922 en Munich y fallecido el 24 de mayo de 2005 (a los 83 años) en Munich, fue escritor de ciencia ficción, ensayista político y activista medioambiental alemán.
Durante la Segunda Guerra Mundial, a la edad de 21 años, fue tomado prisionero por las tropas estadounidenses. Regresó a Munich en 1946, donde reanudó sus estudios de idiomas y literatura alemana. Comenzó a escribir bajo el seudónimo estadounidense, Chris Mayer, antes de elegir el seudónimo Carl Amery, siendo Amery el anagrama de Mayer. Basado en sus convicciones religiosas y sus experiencias de guerra, Amery se opuso al rearme alemán en la década de 195o y al estacionamiento de armas nucleares en Alemania.
 En 1954 apareció su primera novela. Mientras tanto, se une a Groupe 47 y confirma su reputación como un satírico con su novela La gran gira alemana, publicada en 1958. En 1967 se unió a los socialdemócratas y trabajó para organizar el apoyo a Willy Brandt en las decisivas elecciones de 1969.
 De 1967 a 1971, Amery trabajó como director de la Biblioteca Municipal de Munich, tomando un largo descanso de su trabajo como escritor. Fue en 1974 cuando finalmente recurrió a un tercer género literario, la ciencia ficción. En gran parte fue influenciado por Gilbert Keith Chesterton, cuyas novelas de ciencia ficción publicó más tarde en traducción al alemán. 
Se retiró del partido socialdemócrata en 1974 y luego ayudó a fundar el Partido Verde, participando en la conferencia de Karlsruhe en 1980. Fue Presidente de la Unión de Autores Alemanes en 1976 y 1977 y Presidente del PEN Club alemán hasta 1991.
En 2001, Amery explica en una entrevista que, por razones de salud, ya no puede escribir novelas. El estado de salud de Amery se degrada a causa de un enfisema pulmonar hasta su muerte en 2005.

20 feb 2018

¿Tiene bases biológicas la desigualdad social?

La desigualdad no es un hecho universal. A veces escuchamos expresiones como "Siempre ha habido ricos y pobres", intentado justificar el carácter "natural", de las desigualdades sociales. Y con ello, la imposibilidad política de evitarlas o reducirlas. Como ha señalado Carlos Taibo, lo frecuente en las historia de nuestras sociedades ha sido la cooperación, la ayuda mutua y la solidaridad. El fomento de las desigualdades, la competitividad y el individualismo es algo más reciente, a partir del capitalismo moderno. Y tiene fecha de nacimiento y, muy probablemente, de caducidad.
En la derecha española actual han pervivido ciertas formas de determinismo genético que sirven, como en otras épocas, para justificar o legitimar las diferencias sociales o económicas en supuestas bases naturales.

En el siguiente artículo, de un joven Mariano Rajoy, se hace una alabanza a la desigualdad y una crítica a las posiciones políticas que reclaman una mayor igualdad económica y social. Rajoy parecía considerar que al intentar igualar lo que nace desigual, se evita el progreso y ascenso de los más preparados: 
"La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en el que se nos ha transmitido todas nuestras condiciones: desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia, hasta las llamadas psíquicas como la inteligencia, la predisposición para el arte, el estudio o los negocios"
Se reproduce en la anterior línea ese "racismo de la inteligencia" que tan bien denunciaba el sociólogo francés P. Bourdieu:  "(...) Creo que simple y sencillamente hay que rechazar el problema de los fundamentos biológicos o sociales de la "inteligencia", en el que se han dejado encerrar los psicólogos. Más que tratar de responder a la pregunta de manera científica, hay que tratar de hacer la ciencia de la pregunta misma; hay que tratar de analizar las condiciones de aparición de este tipo de interrogación y del racismo de clase que introduce. Es la forma extrema de los discursos que utilizan ciertas asociaciones de exalumnos de grandes escuelas, que son palabras de jefes que se sienten fundados en la "inteligencia" y que dominan una sociedad fundada en la discriminación basada en la "inteligencia", es decir, fundada en lo que mide el sistema escolar con el nombre de inteligencia. La inteligencia es lo que miden los tests, lo que mide el sistema escolar".
En esos años 80, la década de Thatcher y Reagan, se propagaba la ideología conservadora de la Nueva Derecha, como reacción a los movimientos sociales de las décadas anteriores contra la explotación laboral, el racismo, el patriarcado o el autoritarismo educacional. Con el apoyo científico del determinismo biológico, esta Nueva Derecha se proponía desautorizar las demandas políticas y sociales de estos nuevos movimientos sociales. Si esas desigualdades eran determinadas biológicamente, entonces eran inevitables e inmutables, y el intento de remediarlas por medios sociales era "ir contra la naturaleza" (Lewontin, Rose y Kamin, No está en los genes, 1987) . La causa de las desigualdades no estaba, según el determinismo biológico, en la estructura de la sociedad capitalista, sino en la naturaleza de los individuos, en sus habilidades y méritos intrínsecos (codificados, en gran parte, en sus genes), lo que conducía necesariamente a sociedades jerarquizadas en status, riqueza y poder.
Mariano Rajoy Brey (diputado de AP en el Parlamento gallego), Faro de Vigo, 4 marzo 1983, página 2. 
Puedes leer el artículo íntegro a continuación:
Igualdad humana y modelos de sociedad, por Mariano Rajoy (El Faro de Vigo, 4 marzo 1983)
Uno de los tópicos más en boga en el momento actual en que el modelo socialista ha sido votado mayoritariamente en nuestra patria es el que predica la igualdad humana. En nombre de la igualdad humana se aprueban cualesquiera normas y sobre las más diversas materias: incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos –cada vez mayores y más progresivos- igualdad de retribuciones…En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad, capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa o habilidad: sólo importa la igualdad. La igualdad humana es el salvoconducto que todo lo permite hacer; es el fin al que se subordinan todos los medios.

Recientemente, Luis Moure Mariño ha publicado un excelente libro sobre la igualdad humana que paradójicamente lleva por título “La desigualdad humana”. Y tal vez por ser un libro “desigual” y no sumarse al coro general, no ha tenido en lo que ahora llaman “medios intelectuales” el eco que merece. Creo que estamos ante uno de los libros más importantes que se han escrito en España en los últimos años. Constituye una prueba irrefutable de la falsedad de la afirmación de que todos los hombres son iguales, de las doctrinas basadas en la misma y por ende de las normas que son consecuencia de ellas.

Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación. Cuando en la fecundación se funde el espermatozoide masculino y el óvulo femenino, cada uno de ellos aporta al huevo fecundado –punto de arranque de un nuevo ser humano- sus veinticuatro cromosomas que posteriormente, cuando se producen las biparticiones celulares, se dividen en forma matemática de suerte que las células hijas reciben exactamente los mismos cromosomas que tenía la madre: por cada par de cromosomas contenido en las células del cuerpo, uno solo pasará a la célula generatriz, el paterno o el materno, de ahí el mayor o menor parecido del hijo al padre o a la madre. El hombre, después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en él se nos han transmitido todas nuestras condiciones, desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia…hasta las llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, el estudio o los negocios. Y buena prueba de esa desigualdad originaria es que salvo el supuesto excepcional de los gemelos univitelinos, nunca ha habido dos personas iguales, ni siquiera dos seres que tuviesen la misma figura o la misma voz.

Esta búsqueda de la desigualdad, tiene múltiples manifestaciones: en la afirmación de la propia personalidad, en la forma de vestir, en el ansia de ganar –es ciertamente revelador en este sentido la referencia que Moure Mariño al afán del hombre por vencer en una Olimpiada, por batir marcas, récords…-, en la lucha por el poder, en la disputa por la obtención de premios, honores, condecoraciones, títulos nobiliarios desprovistos de cualquier contrapartida económica…Todo ello constituye demostración matemática de que el hombre no se conforma con su realidad, de que aspira a más, de que busca un mayor bienestar y además un mejor bien ser, de que, en definitiva, lucha por desigualarse.

Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas –porque como con tanta razón apunta Moure Mariño, la de inteligencia, carácter o la física no se pueden “Decretar” y establecen para ello normas como las más arriba citadas, cuya filosofía última, aunque se les quiera dar otro revestimento, es la de la imposición de la igualdad, son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen asimismos “modelos progresistas” constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad relajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única que hasta la fecha de hoy han logrado imponer.
 Cuestiones:
- ¿Justifican las desigualdades naturales las desigualdades sociales, como parece indicar el texto? ¿Están realmente determinadas por el código genético las desigualdades "llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, para el estudio o los negocios"?
- ¿La lucha por la igualdad de derechos evita, como señala el autor, el progreso y el "afán de superación"? ¿O no ha estado el progreso social, más bien, ligado a la efectiva igualdad de derechos sociales y económicos entre los ciudadanos, independientemente de su origen o condición? 
- ¿Quién o cómo se determina a "los más hábiles, los más capaces, los más emprendedores"? ¿Respecto a qué criterios?
- ¿Las propuestas "progresistas" proponen "igualar en la miseria"? ¿O asegurar unos recursos mínimos y dignos para todos?
- ¿Existe ese "instinto natural del hombre a desigualarse"? ¿O más bien la tendencia "natural" a la colaboración, el apoyo mutuo y la solidaridad?

14 feb 2018

Eugenesia y Dictadura Franquista.

Tras la Guerra Civil, en el nuevo contexto de creación de un Estado totalitario y católico, la eugenesia adquirió un carácter especial. El franquismo generó su propio y peculiar discurso eugenésico de carácter católico que, por otros medios al de la Alemania nazi, buscaba la higiene racial. En este sentido, el franquismo basaba su razón de ser en un discurso radical que equiparaba al enemigo político como un agente patógeno al que había que destruir sin piedad, pues ponía en peligro las esencias de la “raza hispana”, raza que se concebía antes como una comunidad espiritual que como una realidad biológica. Este discurso eugenésico justificó la represión, la segregación y la eliminación de los enemigos políticos del régimen, contribuyendo ideológicamente a la conversión del país en una inmensa prisión con la proliferación de campos de reclusión y recintos que sirvieron de cárcel para encerrar a cerca de 400 mil personas.

 Uno de los principales impulsores de la eugenesia franquista fue el psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera, quien desarrolló un discurso “científico” que, combinando eugenesia, psiquiatría y psicopatología, puso los conceptos científicos al servicio de su principios políticos, aplicándolos incluso en sus estudios de campo con prisioneros de guerra republicanos. Algunas de sus obras publicadas durante la Guerra Civil, como Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza (1937), Política racial del Nuevo Estado (1938) y Eugamia: selección de novios (1938) formaban parte de un intento de elaborar un discurso y unas prácticas eugenésicas y sexuales en las que convivieran la medicina y la moral católica. Vallejo-Nájera proponía librar “una denodada lucha higiénica contra los gérmenes morbosos que carcomen la raza hispana”, que identificaba con la democracia y el marxismo. Los postulados de su trabajo eran la relación entre determinada personalidad biopsíquica y la predisposición constitucional al marxismo; la alta incidencia del fanatismo marxista en los inferiores mentales; y la presencia de psicópatas antisociales en las masas marxistas. 

Dado que el principal enemigo de la patria era la democracia, su propuesta de higiene racial pasaba por su desaparición y por crear una sociedad gobernada por una élite aristocrática formada por lo que denominaba “los selectos”. Ahora bien, cuando nuestro psiquiatra se refería a la raza española y a la higiene racial no lo hacía en términos biológicos sino morales y espirituales. La dificultad de defender la existencia de un “genotipo racial” biológicamente puro de los españoles permitía, a nuestro psiquiatra, ampliar el concepto de raza hasta el punto de indicar que existía una unidad racial entre España y América de carácter espiritual, constituida en torno a la lengua, el catolicismo, los hábitos y la cultura.
Fuente:  Ricardo Campos, "Autoritarismo y eugenesia punitiva: higiene racial y


Presentación del proyecto "Cuando la Memoria fue Silencio. Mujer, identidad y eugenesia en la época franquista" from MAV Mujeres en las Artes Visuale on Vimeo.

"Un discapacitado cuesta al estado 5.50 RM. Los 5.50 RM dan para vivir un día a una familia"


CUESTIONES:
1. ¿Cuál es el objeto de estudio del texto arriba reproducido de Vallejo-Nájera? ¿Cuáles son las características del sexo femenino según el autor?

Para saber más:
Rafael Huertas, "La Psicobiología del marxismo como categoría antropológica en el ideario fascista español", Llul, v.19, n.36, p.111-130. 1996.
 Bandrés, J. y Llavona, R. Psicología y Colonialismo en España (I): la Inteligencia del Negro Guineano. Psychologia Latina 2010, Vol. 1 No. 2, 144-153. (Accesible en: http://www.ucm.es/info/psyhisp/es/2/art11.pdf)
“Capacidad mental del negro”, publicado en 1944, por la Dirección General de Marruecos y Colonia. En el mismo se pretendió construir un argumentario pseudocientífico que justificara la misión colonizadora española en Guinea Ecuatorial, basándose, entre otras cosas, en la inferioridad mental de “los negros”. 

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...