24 jul 2021

La colonización Psi del discurso educativo

 "(...)No podemos sustituir la transmisión del deseo, del deseo de saber, por una educación emocional que considera la expansión narcisista de uno mismo -de acuerdo a la nueva razón neoliberal- como la única forma de verdad. Por el contrario, de lo que se trata es de promover el descentramiento del propio Yo para abrirse a otros mundos y abrazar el encuentro con la cultura y el conocimiento, más allá del cultivo engañoso de la autoestima y de la ilusión neoliberal de hacerse uno mismo mediante la aplicación de técnicas de gestión emocional".


 Jordi Solé y Segundo Moyano, en su artículo titulado "La colonización Psi del discurso educativo" (Foro de Educación, nº 23, 2017, 101-120), analizan de forma crítica el peso que tiene hoy el discurso psicológico en el mundo educativo: desde el uso abusivo del diagnóstico en salud mental en el marco escolar, a los efectos de la expansión de las neurociencias en el conocimiento pedagógico, o el desarrollo de la psicología emocional en la construcción de "subjetividades emprendedoras". En este sentido, advierten que "cuando los aprendizajes ya no se vinculan con la cultura sino con el comportamiento, es decir, cuando la educación ha renunciado a la transmisión cultural, solo queda la praxis del examen de conciencia". Últimamente, señalan, "la educación está ocupada en hacer que los sujetos internalicen cierta mirada psicológica sobre sí mismos", mediante la aplicación de algunas técnicas psi que ayuden a "gestionar las emociones", una mezcla de Psicología positiva y herramientas básicas de autoayuda que han encontrado en la neurociencia el aval necesario...". La empresa se ha convertido en un modelo general a imitar, y este discurso define una nueva ética, la ética del emprendedor

"Técnicas como el coaching empresarial, el training, la programación neurolingüística (PNL), el análisis transaccional (AT), el mindfulness y otros procedimientos de management personal..., se utilizan como "prácticas de gubernamentalidad" a la hora de entrenar a los sujetos en "el dominio de sí mismos... El hecho de que estos programas se presenten con valores que favorecen el bienestar y el desarrollo personal y las inteligencias múltiples (¿quién se atreve a criticarlos?), son acogidos con mucho entusiasmo, sobre todo entre los profesionales más voluntariosos y comprometidos con el cambio educativo". 

Pero, como indican los autores de este artículo, quizás estemos "reemplazando la responsabilidad pedagógica por la de ofrecer cuidados terapéuticos" (cuidados que no pretenden transformar el entorno social sino promover una especie de ascesis emocional o un enfoque de salud mental, que puedan modificar los comportamientos que no se consideren "normalizados" en el modelo de escuela neoliberal).


27 jun 2021

"Psicopolítica"

 Síntesis y análisis del libro Psicopolítica, del filósofo coreano Byung-Chul Han, por Claudio Álvarez Terán:

Sobre el pensamiento positivo: "Lo importante no es lo que acontece, sino cómo tú lo vives!

     "Recientemente una nueva psicología de las emociones mucho más elemental que el psicoanálisis, convertida en una especie de espejo de feria, una corriente de la psicología genuinamente norteamericana, amenaza con servir de cobertura al despliegue del capitalismo neoliberal: la psicología positiva. En un libro titulado Sonríe o muere se ponen bien de manifiesto las falacias de las nuevas tecnologías del yo promocionadas por los gurús de la inteligencia emocional (B. Ehrenreich, 2011). 

    En el año 2007 más de doscientos centros universitarios y de postgrado en EE. UU. ofrecían cursos de psicología positiva. El psicólogo científico pasaba a ser un pastor de las emociones, un gestor del control mental, un entrenador capaz de reconducir a los sujetos a la maximización de su yo, como si se tratase de retornar al narcisismo más primario. ¡Todo está en la mente! ¡Lo importante no es lo que acontece, sino cómo tú lo vives! Tanto los viejos códigos religiosos fraguados en moldes calvinistas, como las predicaciones que tienen lugar en las nuevas megaiglesias, como los pretendidos estudios científicos integrados en el paradigma de la inteligencia emocional o de la psicología positiva apelan a la centralidad del mundo interior, a la necesidad de explorar los abismos del yo para poder entender las claves del universo. En el interior de los cantos de sirena de todas estas ensoñaciones individualistas, narcisistas, se encuentra una negación radical de las relaciones sociales y de las relaciones de poder. La pobreza, la violencia institucional, la explotación laboral, el paro, el trabajo precario, la dominación masculina se desdibujan en nombre de una especie de omnipotencia del yo que convierte en obsoletas las alternativas sociopolíticas. Cada uno tiene lo que se merece. El psicologismo radical es funcional al capitalismo neoliberal. Sin embardo esta sustitución del mundo social por el imperio de las emociones niega las evidencias, niega que no existe el yo al margen del nosotros, ni el nosotros al margen de una moral social sobre la que se basa la lucha por la justicia".

Fdo. Álvarez Uría, Sociología y literatura, Morata, 2020, p. 234-235.


    Ya publicamos una entrada sobre el pensamiento positivo, que la socióloga norteamericana Bárbara Ehrenreich criticaba en su libro "Sonríe o muere". A continuación os dejo una interesante comentario de la obra por Claudio Álvarez Terán:

23 jun 2021

La herida de los hombres enfadados

     En un artículo titulado "La herida de los hombres enfadados",  la investigadora Beatriz Gimeno señala "las identidades masculinas heridas por inseguridades vitales profundas y por la pérdida de sentido que han generado en todo el mundo las políticas neoliberales y cuyo resultado es una reacción misógina global". En la actual situación de crisis, Gimeno recuerda que "la llamamos crisis, pero sólo si afecta mayoritariamente a los hombres porque, en realidad, esta es la situación en la que siempre estamos las mujeres, y entonces no la llamamos crisis sino que nos parece lo normal". En cambio, los hombres están viéndose también afectados por una crisis neoliberal que ha extendido la precariedad, y que pone en juego su identidad masculina tradicional en gran parte vinculada a un puesto de trabajo seguro y un salario suficiente para mantener a una familia:  

"(...) La quiebra del rol de proveedor familiar es una herida que muchos hombres no saben cerrar. Además, las mujeres exigen derechos y estos empujan privilegios masculinos que muchos hombres no viven como tales, sino como parte del orden natural del mundo. Las heridas en las masculinidades tradicionales hacen nacer a esos “hombres enfadados” de los que habla Kimmel, heridos, desarraigados y que sienten que el mundo se abre bajo sus pies.

Para cerrar estas heridas aparecen los discursos neofascistas o trumpistas ofreciendo una narrativa que incide en que, efectivamente, las mujeres están robando a los hombres su masculinidad y, así, aunque el poder sigue siendo masculino, se difunde un relato victimista en el cual los hombres desposeídos pueden expresar lo que sienten como una amenaza a su masculinidad. Discursos que les permiten, como parte del objetivo de restitución del orden, expresar odio a las mujeres, a las que culpan".

21 jun 2021

Charles Bukowski: sobre el Trabajo.

El escritor norteamericano Charles Bukowski envió esta carta a John Martin, publicista de Black Sparrow Press que en 1969 le hizo una proposición extraordinaria: le pagaría 100 dólares mensuales para que Bukowski renunciara a su trabajo y se dedicara únicamente a escribir. Dos años después entregó a Black Sparrow Press su primera novela: Cartero.

Fuente: Don Garfialo.

Trascripción:

Hola, John: 

Gracias por la carta. A veces no duele tanto recordar de dónde venimos. Y tú conoces los lugares de donde yo vengo. Incluso las personas que intentan escribir o hacer películas al respecto, no lo entienden bien. Lo llaman “De 9 a 5”. Sólo que nunca es de 9 a 5. En esos lugares no hay hora de comida y, de hecho, si quieres conservar tu trabajo, no sales a comer. Y está el tiempo extra, pero el tiempo extra nunca se registra correctamente en los libros, y si te quejas de eso hay otro zoquete dispuesto a tomar tu lugar. Ya conoces mi viejo dicho: “La esclavitud nunca fue abolida, sólo se amplió para incluir todos los colores”. Lo que duele es la pérdida constante de humanidad en aquellos que pelean para mantener trabajos que no quieren pero temen una alternativa peor. Pasa, simplemente, que las personas se vacían. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona sus ojos. La voz se afea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo. Cuando era joven no podía creer que la gente diera su vida a cambio de esas condiciones. Ahora que soy viejo sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Por sexo? ¿Por una televisión? ¿Por un automóvil a pagos fijos? ¿Por los niños? ¿Niños que harán justo las mismas cosas? Desde siempre, cuando era bastante joven e iba de trabajo en trabajo, era suficientemente ingenuo para a veces decirle a mis compañeros: “¡Eh! El jefe podría venir en cualquier momento y echarnos, así como así, ¿no se dan cuenta?”. Ellos lo único que hacían era mirarme. Les estaba ofreciendo algo que ellos no querían hacer entrar a su mente. Ahora, en la industria, hay muchísimos despidos (acerías muertas, cambios técnicos y otras circunstancias en el lugar de trabajo). Los despidos son por cientos de miles y sus rostros son de sorpresa: 

 “Estuve aquí 35 años…”. “No es justo…”. “No sé qué hacer…”. 

 A los esclavos nunca se les paga tanto como para que se liberen, sino apenas lo necesario para que sobrevivan y regresen a trabajar. Yo podía verlo. ¿Por qué ellos no? Me di cuenta de que la banca del parque era igual de buena, que ser cantinero era igual de bueno. ¿Por qué no estar primero aquí antes de que me pusiera allá? ¿Por qué esperar? Escribí con asco en contra de todo ello. Fue un alivio sacar de mi sistema toda esa mierda. Y ahora estoy aquí: un “escritor profesional”. Pasados los primeros 50 años, he descubierto que hay otros ascos más allá del sistema. Recuerdo que una vez, trabajando como empacador en una compañía de artículos de iluminación, uno de mis compañeros dijo de pronto: “¡Nunca seré libre!”. Uno de los jefes caminaba por ahí (su nombre era Morrie) y soltó una carcajada deliciosa, disfrutando el hecho de que ese sujeto estuviera atrapado de por vida. Así que la suerte de, finalmente, haber salido de esos lugares, sin importar cuánto tiempo tomó, me ha dado una especie de felicidad, la felicidad alegre del milagro. Escribo ahora con una mente vieja y con un cuerpo viejo, mucho tiempo después del que la mayoría creería en continuar con esto, pero dado que empecé tan tarde, me debo a mí mismo ser persistente, y cuando las palabras comiencen a fallar y tenga que recibir ayuda para subir las escaleras y no pueda distinguir un azulejo de una grapa, todavía sentiré que algo dentro de mí recordará (sin importar qué tan lejos me haya ido) cómo llegué en medio del asesinato y la confusión y la pena hacia, al menos, una muerte generosa. No haber desperdiciado por completo la vida parece ser un logro, al menos para mí. Tu muchacho,

 Hank

14 jun 2021

Monty Phyton: cómo detectar a una bruja

En una secuencia de la película "Los caballeros de la mesa cuadrado y sus locos seguidores" (1975), del grupo Monty Phyton, un grupo de campesinos pretenden quemar a una bruja. El caballero, que no parece cuestionar la existencia de las brujas, les pide pruebas de su acusación. Los campesinos señalan pruebas "manipuladas" (la ropa y la nariz con la que la han vestido) que supuestamente le acusan. Y cuando el caballero propone formas de demostrar la condición de "bruja", estas demostraciones se realizan cambiando las condiciones iniciales cuando éstas parecen contradecir las conclusiones que se están buscando desde el principio (quemar a la bruja). El argumento se enreda de tal forma que se pasa del hecho de que al asociar a la bruja con su muerte en la hoguera, al señalar que entonces deben estar hechas de madera, que la madera flota en el agua, como los gansos, por lo que si pesa lo mismo que un ganso, entonces está hecha de madera, por lo que es una bruja. Se aplica así la propiedad transitiva a supuestas identificaciones o igualdades entre la bruja, el fuego, la madera y su flotabilidad, que no son correctas. Y para confirmar el argumento se utiliza un instrumento de medida, la balanza, que está trucado (cuando al final no hay nadie en la balanza, un brazo está mucho más levantado que otro).
 

 - ¡¡Tenemos una bruja!! ¡¡tenemos una bruja!! - gritan continuamente los campesinos -Hemos encontrado una bruja. ¿Podemos quemarla?

- ¿Cómo sabéis que es una bruja? -preguntan al personaje que parece ser un caballero feudal y que suelta una paloma con un coco atado a la pata.

- ¡Parece una bruja! ¡Porque se le nota!  ¿No lo veis?

- Mostrádmela.

- No soy una bruja. No soy una bruja -dice la mujer acusada.

- Es verdad: estás vestida de bruja.

- Ellos me vistieron así. Y ésta no es mi nariz. Es postiza.

- ¿Y bien?

- Bueno, le pusimos la nariz. Y el sombrero. Pero es una bruja.

- ¿La habéis vestido vosotros así?

- No. Sí. Un poco. Pero tiene una verruga.

- ¿Y porqué creéis que es una bruja?

- Porque a mí me convirtió en grillo! - dice un hombre normal, mientras todo el mundo lo mira-  ¡Y mejoré!

- Hay que quemarla -gritan todos.

- Hay diversas formas de saber si es una bruja... decidme ¿qué se hace con las brujas...?

- Quemarlas.

- ¿Y qué otra cosa se quema aparte de las brujas?

- ¡Mas brujas!

- ¿Por qué arden las brujas?

- Porque están hechas de madera.

- Exacto. ¿Y cómo se puede saber si ésta está hecha de madera?

- Haciendo un puente con ella.

- ¿Pero no se pueden hacer los puentes también de piedra? -todos quedan pensativos.

- Y la madera, ¿se hunde en el agua?

- No, flota. ¡¡¡tirémosla al pantano!!!

- ¿Y qué más cosas flotan en el agua?

- El pan, las manzanas,  piedras pequeñas,  un cuchillo, la salsa verde, un grillo, ...

- ¡No!, ¡no!, ¡no!

- ¡Un ganso! -asevera un nuevo personaje que entra en escena.

- Exacto. Así que si pesa lo mismo que un ganso... está hecha de madera... y por lo tanto ... ¡es una bruja!

- Bien, usaremos mi balanza.

- ¡A la balanza!

Una vez colocada en la balanza se ve que pesan lo mismo. Así que es llevada a la hoguera.

13 jun 2021

Monty Phyton: la filosofía y el sentido de la vida

    A mediados del siglo pasado, la metafísica pareció salir del descrédito en el que había caído a mitad del siglo XIX, desplazada por el estado "positivo" de la ciencia. Así, desde corrientes como el existencialismo, en los años 50, se revitalizaría la metafísica aunque con nuevas cuestiones, provocadas por la reflexión tras los trágicos acontecimientos de las primeras décadas del siglo XX (dos guerras mundiales) y el papel de la ciencia y la tecnología en la sociedad. Junto a cuestiones como la libertad o la justicia, muchos europeos se replanteaban, tras los horrores de la guerra y la crisis religiosa, el problema del sentido de la vida.

El grupo inglés Monty Python dedicó a este tema, con mucho humor, una película titulada precisamente "El sentido de la vida" (1983). Os dejo unas secuencias.

 

En otra película del grupo Monty Python, titulada "La vida de Brian", también aparece una divertida secuencia donde nos enseña que hasta en los peores momentos hay que mirar siempre al lado alegre de la vida.

Ya en un tono más académico, el año pasado se reeditó el libro "El sentido de la vida" del filósofo Gustavo Bueno. Si quieres ver la mesa redonda, organizada por el programa Teatro Crítico, donde se debatió sobre la actualidad de este libro y su temática, puedes ver el siguiente vídeo:

12 jun 2021

Materiales para trabajar la memoria histórica en el aula

 

En el siguiente enlace puedes encontrar variados materiales para trabajar la memoria histórica en el aula:

 http://cgtaeducacion.org/materiales-para-la-memoria-historica/

 

Os dejo también, a continuación, algunas guías didácticas sobre novelas gráficas en torno a la memoria histórica (disponibles en la biblioteca):

 


Guía didáctica para trabajar la novela gráfica "El arte de volar" de Kim y Altarriba

 https://historiaycomic.files.wordpress.com/2014/09/guc3ada-didc3a1ctica-el-arte-de-volar.pdf

 

 

 


Guía didáctica para trabajar la novela gráfica "Maus" de Art Spiegelman (en catalán):

 https://historiaycomic.files.wordpress.com/2014/09/guc3ada-didc3a1ctica-maus.pdf



 


10 may 2021

Nomadland: los nuevos trabajadores nómadas.

     Nomadland (2020) es una película estadounidense escrita y dirigida por Chloé Zhao. Está basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder (2019), "periodista que propuso en 2104 al Harper's Magazine un reportaje sobre los nuevos nómadas, es decir sobre los trabajadores que viven en los Estados Unidos en una furgoneta-caravana y se desplazan de un lado a otro, realizando trabajos precarios. El reportaje, en el que la autora, a partir de un trabajo de observación participante, saca a la luz la subcultura de una extensa población de miles de personas itinerantes, no solo despertó un enorme interés, sino también sirvió de base a una encuesta más amplia, a un trabajo periodístico de tres años que se materializó en el libro" (F. Álvarez Uría, Sociología y literatura, Morata, 2020).

    En realidad -señala Álvarez-Uría- el punto de partida de este nuevo fenómeno social y laboral "hunde sus raíces en la crisis financiera del 2008, en las hipotecas subprime que llevaron a la quiebra económica y a la pérdida de viviendas hipotecadas a miles y miles de familias americanas. Entre los trabajadores nómadas se encuentran sobre todo hombres y mujeres jubilados que reciben una pensión de tan solo 500 dólares, que no les permite mantener un hogar estable... Predominaron en un primer momento los trabajadores mayores jubilados, pero a medida que nos aproximamos a los tiempos actuales abundan también los jóvenes sin recursos económicos y sin trabajo fijo que han optado por este estilo de vida. No son, afirma la autora del libro, ni víctimas impotentes ni aventureros inconscientes: en el país del sueño americano resulta más fácil asumir un modo de vida minimalista y cada vez más ascético que confesar la propia pobreza".

    Como sostiene Álvarez-Uría, "la cooperación, la cogestión, el reparto del trabajo, la reducción de la jornada laboral, deberían sustituir a la desregulación salvaje, al despido libre, a la conversión de la fuerza de trabajo en una mercancía más de usar y tirar... Hoy como ayer el sueño de los trabajadores del mundo sigue siendo el mismo desde el siglo XVIII en la Revolución Industrial: expulsar la codicia de nuestro sistema productivo".

9 may 2021

Lo que la tribu ju/'hoansi nos puede enseñar del trabajo

    El antropólogo James Suzman, en su libro "Trabajo. Una historia de cómo empleamos el tiempo" (Debate, 2021) documenta la vida de los ju/'hoansi, un pueblo del noroeste del Kalahari, así como sus contactos, muchas veces traumáticos, con la modernidad. Los ju/'hoansi son cazadores y recolectores, y para ellos muchos aspectos de nuestro mundo laboral no tienen sentido:
"¿Por qué —me preguntaban— los funcionarios públicos que pasaban el día bebiendo café y charlando en despachos con aire acondicionado cobraban mucho más que los jóvenes a los que enviaban a cavar zanjas? ¿Por qué, cuando la gente cobraba al final de la jornada, volvía a trabajar al día siguiente, en lugar de disfrutar de lo obtenido con su esfuerzo? ¿Y por qué trabajaba tanto la gente para adquirir más riqueza de la que podían disfrutar?...

    Muchas de nuestras ideas sobre el trabajo y la escasez -según Suzman- tienen su origen en la revolución agraria. Durante más del 95% de la historia del Homo sapiens, la gente gozaba de mucho más tiempo libre que ahora... El gráfico de nuestra evolución permite pensar que, durante la mayor parte de esa historia, cuanto más deliberados y hábiles eran nuestros antepasados a la hora de obtener energía, menos tiempo y energía gastaban en buscar alimentos. En lugar de ello, dedicaron su tiempo a otras actividades, como crear música, explorar, adornarse el cuerpo y establecer relaciones sociales. Es posible que, sin el tiempo libre que les concedieron el fuego y las herramientas, nuestros antepasados nunca hubieran desarrollado el lenguaje porque, igual que nuestros primos los gorilas, habrían tenido que pasar hasta 11 horas diarias buscando y masticando unos alimentos difíciles de digerir.

(En estas sociedades) "los intentos concretos de acumular o monopolizar los recursos o el poder topaban con el desprecio y el escarnio. Pero, sobre todo, los estudios suscitaron preguntas inesperadas sobre la forma de organizar nuestras economías. Demostraron que los recolectores no estaban ni perpetuamente preocupados por la escasez ni envueltos en una disputa constante por hacerse con los recursos. Porque, aunque el problema de la escasez da por sentado que estamos condenados a vivir en un purgatorio como el de Sísifo, intentando acortar la distancia entre nuestros deseos insaciables y nuestros reducidos medios, los recolectores trabajaban tan poco porque tenían necesidades limitadas, que casi siempre podían satisfacer fácilmente. En vez de preocuparse por la escasez, tenían fe en la providencia de su entorno y en su propia capacidad de explotarlo...

Si nuestra obsesión por la escasez y el esfuerzo no forma parte de la naturaleza humana sino que es una creación cultural, ¿cuál es su origen? Existen ya suficientes pruebas empíricas para saber que nuestra adopción de la agricultura, que comenzó hace más de 10.000 años, fue el origen de nuestra fe en las virtudes del esfuerzo. No es casualidad que nuestros conceptos de crecimiento, interés y deuda, así como gran parte de nuestro vocabulario económico —palabras como “honorarios”, “capital” y “pecuniario”—, tengan sus raíces en el suelo de las primeras grandes civilizaciones agrarias.

La agricultura era mucho más productiva que la recolección, pero daba una importancia inusitada al trabajo humano. El rápido crecimiento de las poblaciones agrarias hacía que sus tierras volvieran a alcanzar la máxima capacidad de producción una y otra vez, por lo que bastaba una sequía, una plaga, una inundación o una infestación para que cayeran en la hambruna y el desastre. Y, por muy favorables que fueran los elementos, los agricultores estaban sujetos a un ciclo anual inexorable: sus esfuerzos, en general, no daban fruto más que en el futuro.

  Existen muchas razones para revisar nuestra cultura de trabajo: entre otras, que, para la mayoría de la gente, el trabajo ofrece escasas recompensas aparte de un salario. En la trascendental encuesta sobre la vida laboral en 115 países que publicó Gallup en 2017 se reveló que, en Europa occidental, solo una de cada diez personas se sentía comprometida con su trabajo. Probablemente no es extraño. Al fin y al cabo, en otra encuesta llevada a cabo por YouGov en 2015, el 37% de los adultos británicos decía que su trabajo no aportaba nada significativo al mundo.

Incluso si dejamos al margen estos datos, existe otro motivo mucho más urgente para transformar nuestra manera de enfocar el trabajo. Si tenemos en cuenta que, en esencia, el trabajo es un intercambio de energía y hay una correspondencia absoluta entre cuánto trabajamos colectivamente y nuestra huella energética, hay motivos sólidos para alegar que trabajar menos —y consumir menos— no solo será bueno para nuestras almas, sino que quizá sea crucial para garantizar la sostenibilidad de nuestro hábitat".

Fuente: El País.

El trabajo en la Constitución española de 1978: algunas sombras que iluminar.

 Durante la dictadura franquista se proscribió el conflicto social en un marco laboral de autoritarismo empresarial basado en la integración de los trabajadores "en el proyecto organizativo empresarial definido unilateralmente y vigilado y sancionado disciplinariamente bajo la tutela del Estado -especialmente vía control judicial- y convergente con el interés de la empresa" (A. Baylos, "La Constitución del trabajo", en J. R. Capella (ed.) Las sombras del sistema constitucional español, Trotta, 2003).

Tras el final de la dictadura, la Constitución española debía resaltar la dimensión colectiva del trabajo y la democratización de la empresa, aunque con ciertas limitaciones. Así, el artículo 28 reconoce el derecho de libre sindicación y el derecho de huelga; pero el art. 38 señala que "los poderes públicos garantizan y protegen la defensa de la productividad". No hay espacio legalmente reconocido a la capacidad autorregulada del conflicto, siendo una norma preconstitucional (RDL 17/1977 de 4 de marzo) la que, aún hoy, desarrolla el art. 28.2, que señala "la garantía del mantenimiento de los servicios esenciales para la comunidad" como límite constitucional del derecho de huelga. Esto ha conducido, con frecuencia, a la fijación unilateral de servicios mínimos por parte de la Administración. El control judicial se produce a posteriori y asume una visión que niega la especificidad de la huelga como medida de presión en una situación de radical desigualdad de poder entre trabajadores y empresa. Ni siquiera existe el cumplimiento del requisito de la "audiencia" de las organizaciones sindicales. Aunque varios artículos del citado Decreto de 1977 han sido declarados inconstitucionales por el Tribunal Constitucional, algunos de ellos, como el art. 8.2, declara ilícitas "las huelgas rotatorias, las efectuadas por los trabajadores que presten servicios en sectores estratégicos con la finalidad de interrumpir el proceso productivo, las de celo o reglamento y, en general, cualquier forma de alteración colectiva en el régimen de trabajo distinta a la huelga, se considerarán actos ilícitos o abusivos". También se declara como ilegal (art. 11) la huelga que "se inicie o sostenga por motivos políticos o con cualquier otra finalidad ajena al interés profesional de los trabajadores afectados", así "como cuando sea de solidaridad o apoyo, salvo que afecte al interés profesional de quienes la promuevan o sostengan". Existe -señala Baylos- un "déficit democrático en la regulación del derecho de huelga".

    Por otro lado, en la actual Constitución se refleja el conflicto entre la cláusula de la libre empresa y los mecanismos de participación democrática. A pesar del reconocimiento  del art. 129.2 de la Constitución ("los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción"), el desarrollo de las instancias de participación "se limita en el sistema legal del Estatuto de los Trabajadores a la regulación de órganos de representación de los trabajadores en la empresa: información y consulta sobre las decisiones empresariales, que no condicionan la toma de decisiones del empleador". A pesar del reconocimiento de la situación de desigualdad de poder entre sindicatos y empresarios, sancionado jurídicamente a través del contrato de trabajo, el Estatuto de los Trabajadores reconoce en la empresa un espacio con una normatividad peculiar, adecuada a sus exigencias organizativas y productivas. El principio jerárquico de su organización, la subordinación y el reconocimiento del poder privado sobre los trabajadores, señala los límites al ejercicio de derechos sociales básicos dentro del "universo cerrado" de la empresa, un espacio segregado, una "legalidad de empresa", que impide el ejercicio de derechos ciudadanos elementales en su seno.

    Las continuas reformas laborales diseñadas desde los años 90, han profundizado en "la exclusión de la negociación colectiva de áreas centrales de la configuración de la organización empresarial, del control y de la vigilancia de los trabajadores y del poder disciplinario".

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...