7 nov 2021

Las ciencias sociales, esas aguafiestas que desmontan ideas asentadas. Zira Box.

 "Cómo entender que no todas las vidas son igual de libres ante una machacona insistencia en la libertad; cómo desencializar identidades a base de trabajo historiográfico si una fiesta nacional basta para situar nuestra existencia casi inmutablemente desde siglos atrás; cómo entender que se siguen filtrando múltiples desigualdades de género cuando ciertas iniciativas, indefectiblemente, son tachadas de adoctrinamiento". 

    Con esas preguntas plantea la socióloga Zira Box, en un artículo reciente ("Ciencias sociales: cómo ser una aguafiestas", El País, 6 noviembre 2021), la importancia de no ignorar o menospreciar en los debates actuales el conocimiento de la realidad social que aportan ciencias como la historia, la sociología, la ciencia política o la antropología; aunque a veces actúen como "aguafiestas" que desmontan ideas arraigadas con fuerza: "(...) Desde la creencia en una suerte de universalismo neutral en el que las cosas no tienen género, ni clase, ni etnia, pasando por la convicción en la agencia del individuo y en la libertad para diseñar la propia vida, para llegar a la consabida meritocracia y el triunfo del esfuerzo a base de trabajo y voluntad".

"Porque te puede gustar mucho España y pensar que un referéndum de autodeterminación en Cataluña sería un peligro mayor, pero no se puede afirmar que la nación española viajase en carabela en el siglo XV, porque no existía como tal. Te puede parecer que un sistema capitalista y liberal fomenta el dinamismo y la creación de un talento del que la sociedad se beneficiará conjuntamente, pero no se puede negar que, como señalaban Richard Wilkinson y Kate Pickett en su conocido Igualdad (publicado por Capitán Swing), las causalidades tienen que invertirse: no son los talentos naturales la principal causa de llegar a un destino social más o menos exitosos, sino que más bien es nuestro origen social el que moldea y condiciona nuestro talento. Por último, te puede parecer que no pasa nada por habitar un mundo de mecánicos y esteticistas o de ingenieros informáticos y maestras de infantil (por poner estudios de Formación Profesional y grados que encabezan las cifras de matrícula diferenciada entre hombres y mujeres), pero no se puede negar que las elecciones que tomamos están condicionadas y que la socialización de género perpetúa estereotipos que se reflejan en las decisiones que tomamos como individuos".


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