3 may 2022

Racismo. Paz Moreno Feliu


     En 1991, tras la extensión de algunos ataques antisemitas por varios países de Europa en 1990, el Parlamento Europeo creó una Comisión de Investigación del Racismo y la Xenofobia. El informe resultante (Informe Ford, 1991) hacía un estudio detallado de los "rebrotes" del racismo en Europa. 

    España, país tradicional de emigración hacia otros países europeos y latinoamericanos, cuenta según los datos del informe con 0,9% de población inmigrante, de los que sólo 0,4% pertenecen a países extracomunitarios. En un artículo de la antropóloga Paz Moreno Feliu, titulado "La herencia desgraciada: racismo y heterofobia en Europa" (Estudios Sociológicos, XII: 34, 1994) denuncia el uso (o abuso) de la representación del racismo que se hace frecuentemente en nuestra sociedad (especialmente en los medios de comunicación social). Ese uso parece seguir dos modelos combinados: el modelo de la reductio ad hitlerum (que representa por ejemplo al racismo nazi como una radical excepción, y no como un suceso central de la modernidad del siglo XX); y la reductio ad inmigrantem (que establece un vínculo "causal" entre inmigración y racismo -especialmente en momentos de crisis económicas y desempleo-, excluyendo cómo las leyes del Estado-nación, su definición del ciudadano nacional y las ideologías nacionales determinan ese proceso). Paz Moreno defiende "la necesidad de aislar y contextualizar el racismo", y no utilizarlo como si designase "la esencia común a todas las segregaciones". El racismo, según la autora, "es una doctrina occidental, nutrida en varias fuentes, pero de formulación muy concreta, que predica que ciertas características físicas propias de unos grupos humanos llamados razas determinan, mediante el empleo de una sinécdoque causal, cierto tipo de rasgos culturales e individuales de carácter intelectual y moral". Los aspectos novedosos y centrales del racismo radica en su incrustación en la ideología moderna de las formas de poder, la utilización de la biología como determinante causal de una jerarquización entre grupos humanos. Ya no se trata de establecer analogías entre el mundo biológico y el social, sino en considerar al primero como fundamento del segundo. 

  


 Como advierte Paz Moreno, la histórica vinculación entre el Estado y las élites científicas y políticas con la doctrina racista hace difícil comprender qué es el llamado "racismo popular" ("las únicas masas que intervinieron en el holocausto, cuidadosamente oculto a la población, fueron las víctimas"). No se trata pues de la reacción prejuiciosa de una masa exaltada, sino de la eficiencia técnica y administrativa del Estado que, en sus proyectos de ingeniería social, logra que quienes no tienen cabida en su modelo de sociedad sean exterminados. Frente a quienes defienden hoy que el "racismo" actual ha desplazado el concepto raza por el de cultura, recuerda cómo los investigadores nazis, en su persecución de la "raza semita" llevaban a cabo las detenciones de judíos basándose en hechos tan poco biológicos como apellidos, genealogías, residencias y denuncias. 

       El racismo es un efecto, no una causa. No se trata de un sentimiento o un prejuicio espontáneo, sino que éstos son una consecuencia de prácticas políticas dirigidas a un programa de acción excluyente; prácticas que luego culpabilizan o responsabilizan a las clases populares de sus efectos. Si algo dejó claro la experiencia nazi es que las políticas racistas se formularon dentro del orden institucional. Así, abunda la retórica que presenta a Europa como un continente acosado por grandes multitudes de posibles emigrantes, cuando en realidad los países menos favorecidos acogen el 78% de los refugiados. Si la inmigración es percibida como un problema es porque las políticas europeas lo han definido así (con variaciones según el tipo de nacionalismo).

    Como concluye Paz Moreno, "la abstracción que identifica pueblo-lengua-nación, acompañada de la ideología que hace de esa identificación algo previo al Estado (y de hecho, su fundamento), supone que las naciones existe como "comunidad" que justifica la existencia del Estado. El contraste entre tal ideología y las situaciones empíricas no puede ser más revelador: ni existen comunidades homogéneas, ni existen estados en Europa que hayan surgido de la identificación de la triada anterior; de hecho, la mayoría de los estados europeos tienen varias lenguas, varios pueblos y, algunos, varios "movimientos nacionales".

No hay comentarios:

La filosofía: "jugar en serio"

 Platón considera la actividad filosófica como "jugar en serio": tomar en serio cuestiones que generalmente ignoramos (o que consi...